En la gasolinera situada a las afueras de Cistierna, al norte de la localidad, iniciamos este recorrido. Continuamos hacia el norte y pronto dejamos la carretera principal y el cauce del Esla, paralelo, y giramos a la izquierda en dirección a Sabero. No tardamos en entrar en las distintas poblaciones, prácticamente enlazadas entre ellas, que forman este valle marcado profundamente por su actividad minera, documentada desde tiempos de los romanos, pero hoy en día en franco declive, como se aprecia en el abandono que sufren muchas de las edificaciones. En la casilla 4 dejamos la carretera girando a la derecha, y tras pasar junto a unos bloques comienza la pista que asciende hacia el monte, trazada entre montañas de estéril, el material sobrante del mineral extraído de las minas. A medida que subimos tras nosotros observamos excelentes vistas de toda la cuenca minera, hasta que la pista se introduce en un tupido bosque. Seguimos ascendiendo, hasta que al llegar a un prado iniciamos el descenso, entrando en un pinar de coníferas. En este tramo habrá que prestar atención, ya que con barro la pista se vuelve extremadamente resbaladiza.
El descenso continúa hasta que en la casilla 14 llegamos a la pequeña población de Valdoré, desde la que salimos de nuevo a la carretera principal, por la que avanzamos algunos kilómetros hasta Crémenes, donde justo antes de la iglesia giramos de nuevo a la izquierda en dirección a Corniero.
En Corniero, a la salida del pueblo, vamos a tomar un segundo tramo de pista que de nuevo asciende, en principio junto al cauce de un arroyo, hasta llegar a una ladera salpicada de prados donde la pista inicia un vertiginoso ascenso a base de curvas cerradas. Finalmente el camino remonta el collado, y de frente nos muestra unas vistas excelentes del valle de Reyero, y las pequeñas poblaciones hacia las que nos dirigiremos bajando por una pista lenta y muy rota en algunos puntos, especialmente en las curvas. Reencontramos el asfalto en Primajas, hasta llegar a un cruce donde giramos a la derecha hacia Viego, población que cruzamos en subida convirtiéndose a las afueras de pueblo en una pista, también lenta, que se dirige hacia el monte. Cada nuevo valle es una auténtica sorpresa y tras remontar este último collado, de frente, tenemos unas vistas espectaculares de los picos rocosos que conforman esta vertiente de los Picos de Europa.
El descenso continúa a través de un robledal, con la misma tónica lenta y con algunos pasos que requieren atención, desembocando finalmente en la diminuta población de Valbuena del Roblo, desde donde una estrecha pista asfaltada conduce hasta la carretera principal que recorre el valle. Segimos ascendiendo por ella y pasamos por las poblaciones de Salamón y Ciguera, que queda a nuestra izquierda, hasta llegar a Lois.
El último tramo de pista de este recorrido nos conduce desde Lois hasta Acebedo, también con espectaculares paisajes. En el primer tramo la pista circula encajonada entre farallones rocosos, y hay que prestar atención, porque el cruce con otro vehículo puede ser complicado. En la casilla 31 llegamos a un cruce que a la derecha conduce a la población abandonada de Anciles, una de las que quedaron sin vida a causa de la construcción del embalse, pero incomprensiblemente el camino está cerrado por una cadena y no es posible descender en coche hasta la orilla del embalse.
Continuamos de frente y pronto el terreno se abre. La pista discurre entre prados y cultivos de cereal, hasta llegar a Acebedo. Desde allí salimos a la carretera por la que nos dirigimos, siguiendo el borde del embalse, hasta el Nuevo Riaño, población en la que ponemos punto y final a este recorrido.