Comenzamos este largo recorrido en la gasolinera situada a la entrada de la población de Manzanera, donde debemos llenar el depósito ya que no vamos a encontrar más posibilidades para repostar en toda la ruta. Tras atravesar la principal población del sur de la sierra turolense tomamos a la derecha una estrecha pista asfaltada que señaliza hacia Las Alhambras y los Olmos, dos pequeñas aldeas pertenecientes al municipio de Manzanera y que tuvieron la suerte de no quedar totalmente abandonada, aunque algunas casas derruidas nos hablan también de despoblación. Pasado Los Olmos comienza la pista que poco a poco va ascendiendo hacia el pico Javalambre. A medida que subimos encontramos excelentes vistas de la sucesión de montes y valles que conforman esta siempre sorprendente sierra. En general la pista se encuentra en buen estado, pero algunos tramos son pedregosos y, por tanto, lentos. En la casilla 12, ya muy cerca de remontar el pico Javalambre y de su estación de esquí, dejamos la pista principal tomando otra a la izquierda, señalizada hacia Arcos de las Salinas. En invierno, puede que en este tramo de pista se acumulen neveros que impidan el tránsito. Para continuar la ruta deberemos entonces regresar hasta la casilla 9, y allí tomar la pista que desciende en dirección a Torrijas, desde donde por asfalto llegaremos a Arcos, pudiendo retomar el rutómetro en la casilla 19.
Volvemos al camino descrito en el rutómetro, que inicia el descenso entre sabinas rastreras, y no tarda en presentarse en el nacimiento del río arcos. Luego continúa la bajada entre farallones rocosos hasta llegar a una piscifactoría que precede al pueblo. Lo atravesamos siempre hacia abajo hasta alcanzar la carretera (casilla 19).
Al final de la localidad tomamos a la derecha una pista que nos conduce cerca de las antiguas salinas que dan nombre a la población y continúa hasta la población abandonada y en ruinas de Las Dueñas. No hay salida, así que hemos de regresar por el mismo camino hasta Arcos, cogiendo ahora la carretera hacia la izquierda, y siguiendo por ella hasta cruzar el pueblo.
En la casilla 29 dejamos la carretera a la derecha por el camino que conduce a una pequeña área de recreo junto al río. Desde aquí la pista sube vertiginosamente hasta llegar a las ruinas de la masía La Desilla. Luego persistimos en la subida para afrontar un larguísimo tramo de pista que en gran medida transcurre paralelo a la invisible línea fronteriza que separa las provincias de Teruel y Valencia.
Finalmente comenzamos a descender, hasta llegar junto a la población de la Yesa, provincia de Valencia. Desde aquí realizamos un corto tramo de carretera en dirección a Abejuela. Pero antes de llegar a este pueblo abandonamos por unos momentos la vía para visitar la población abandonada de La Cervera. Luego, por el mismo camino, retornamos al asfalto. En Abejuela ponemos punto final al rutómetro, pero se puede regresar hasta Manzanera por la nueva carretera que une estos dos pueblos, asfaltada recientemente, pasando por la población también abandonada de Paraíso Alto.