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Etapa 2. La sierra de Alcaria Do Cume

Tavira - Faro


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Variedad de paisajes y antiguas aldeas casi abandonadas jalonan este recorrido que nos llevará a través de una de las comarcas más desconocidas del Algarve portugués.

Comenzamos este recorrido exactamente en la misma rotonda donde finalizamos el anterior, a la entrada de la localidad de Tavira. Desde aquí continuamos de frente, pasando una segunda rotonda, y en el siguiente cruce giramos a la derecha para bajar al valle del río. Seguimos por asfalto paralelos al río, hasta la casilla 5, donde tomamos de nuevo a la derecha siguiendo las indicaciones de la Ermita de Ntra. Sra. de Saude. Apenas 500 metros después dejamos esta carretera a la izquierda, entre cultivos de naranjos, y ya en la casilla 8 el asfalto se va deteriorando hasta convertirse en una ancha pista. Salimos del valle ascendiendo por ella hasta que en la casilla 10 llegamos a un cruce de pistas señalizadas, desde el cual continuamos en dirección a Zimbral. Tras una vertiginosa bajada, la pista remonta de nuevo, manteniendo casi la misma anchura que la carretera, hasta que en la casilla 13 encontramos el asfalto, y más concretamente la misma carretera que se dirige a Cachopo por la que habíamos iniciado el recorrido. La cruzamos para continuar por un camino más estrecho que muy pronto nos lleva hasta la diminuta aldea de Palheirinhos. De esta aldea salimos en dirección sur, por la parte alta de las colinas, en medio de un paisaje desarbolado y reseco, que nos permite observar al fondo el mar. Tras una vertiginosa bajada en la que puede ser conveniente insertar la reductora, llegamos a un pequeño valle cuyos cultivos pletóricos de verdor contrastan con el tono grisáceo de las colinas. El camino continúa remontando el valle, hasta alcanzar una pequeña aldea, que rodeamos para volver a descender al cauce del río. Lo vadeamos y luego ascendemos en dirección oeste.

En la casilla 23 desembocamos en una pista frente a un pequeño refugio, giramos a la izquierda y comenzamos a descender. Pronto el paisaje cambia radicalmente y comienzan a aparecer los primeros naranjos y limoneros, ya que entramos en una zona muy rica en este tipo de cultivos. En este tramo es posible encontrar bastante tráfico en las pistas. Entre naranjos seguimos bajando hasta el fondo del valle para llegar al aparcamiento del llamado “Pego do Inferno”, momento en el que es conveniente dejar el coche en el aparcamiento y dar un pequeño paseo a pie para conocer esta espectacular cascada y los antiguos molinos que hay a su lado. Desde el aparcamiento regresamos por el mismo camino, y seguimos recorriendo el valle en dirección oeste. Este valle es un prodigio de verdor, con cañaverales, huertas y, sobre todo, cultivos de cítricos. Tras otro pequeño vadeo el camino termina en una estrecha carretera asfaltada, por la que avanzamos casi un kilómetro. Luego, la dejamos a la izquierda y nos adentramos por un estrecho camino entre tapias semiderruidas junto a las ruinas de una granja. Hay una estrecha curva donde con los vehículos más grandes, como es el caso de nuestro Santana, es necesario hacer maniobras, para descender y hacer un vadeo, continuando por pista hasta que comienzan a aparecer las primeras fábricas de cerámica -especialmente tejas y baldosas-. En la casilla 35 cruzamos el asfalto, y en las fábricas situadas a continuación podemos observar el proceso, bastante poco mecanizado, de producción de las baldosas. Poco después la pista deja el valle y comienza a ascender, hasta que en la casilla 37 salimos al asfalto, que tomamos a apenas doscientos metros. A partir de aquí entramos en un valle sembrado de grandes chalets, y con una complicada maraña de caminos que nos obligan a estar atentos al rutómetro.

En la casilla 42 salimos al asfalto, que tomamos durante apenas quinientos metros, para adentrarnos por una pista en subida en dirección a Corte/Perdida y Daroal. Continuamos por esta pista, hasta dejarla en la casilla 46, y comenzamos a descender hacia un valle, verde y muy poblado, del que tenemos excelentes vistas desde este punto. En la casilla 49 salimos a una pista principal. Poco después volvemos a realizar un vadeo y seguimos por el camino entre casas abandonadas y algún que otro moderno chalet hasta salir de nuevo al asfalto en la casilla 52, en la población de Umbría. El asfalto no tarda en dejar paso a una ancha pista que asciende hacia las montañas y que enlaza diversas aldeas, algunas habitadas, pero con la gran mayoría de sus casas abandonadas. Pasamos así por Malhada do Pilo, Casas Altas -casi abandonado-, hasta que en la casilla 62 encontramos de nuevo el asfalto en la población de Alcaria do Cume. Estamos prácticamente en el punto más alto de esta sierra, y la carretera se dirige hacia las antenas que habíamos dejado a nuestra izquierda poco antes de llegar a la población. Pero apenas recorremos quinientos metros por el asfalto cuando tomamos una pista que se dirige a la población de Garrobo, también prácticamente abandonada. En este cruce de la casilla 64 podemos girar a la derecha para visitar la población de Cachopo, y posteriormente retomar la ruta en este punto.

A partir de aquí vamos a continuar por un camino poco rodado, que discurre entre jaras, en un paisaje quemado hace algunos años. La pista desciende hasta que tras pasar varios cruces, en la casilla 71, hemos de realizar un vadeo, y en la siguiente casilla salimos a una pista principal por la que seguimos hacia el oeste. Ya en la 75 dejamos a nuestra derecha la población de Alcaria Alta, girando ahora hacia el sur por una zona en la que predominan pinos de repoblación plantados hace algunos años tras otro incendio. Luego volvemos a encontramos el asfalto, así que avanzamos por la estrecha carretera que desciende hacia la población de Castelao. Aquí cruzamos el pueblo hacia abajo, tomando una pista por la que descendemos al valle donde encontramos un puente, una auténtica rareza en las pistas de esta región. Luego subimos para salir otra vez al asfalto junto a la población de Cabeca do Velho. Pronto dejamos la carretera tomando un cruce señalizado hacia Barranco de Poqueira, a la salida del pueblo el asfalto desaparece, de modo que seguimos por una pista que poco después llega a la aldea de Fronteira, también prácticamente abandonada. Pasada esta aldea continuamos por el valle, hasta entrar en un frondoso y bonito bosque de alcornoques y alcanzar la aldea de Acua de Tabuas, también prácticamente abandonada. No tardamos en salir al asfalto, a una carretera que hasta hace poco tiempo era de tierra. A partir de aquí vamos a realizar un tramo de enlace por esta carretera de casi cinco kilómetros, hasta la casilla 99, donde avanzamos de frente por una pista que se interna en una zona de cultivos con viñedos y algunos frutales. Seguimos por el valle del río alternando pistas y tramos de asfalto, hasta llegar a Sao Bras de Alportel, desde donde continuamos hasta Faro por asfalto, para poner punto y final a este recorrido.


Por Francisco Díaz

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