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Rainforest Murça 2007. Enfangados


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Las aguas bajaron revueltas en la presente edición de la prueba, que tuvo un desarrollo con tensión en aumento y un final polémico. Texto: Ángel Montalbán. Fotos: Mario Mejía

Parecido escenario que el del pasado año para la que ya puede considerarse mítica Murça 2.006. Las pruebas se desarrollaron en varios casos en las mismas localizaciones o en zonas próximas, siempre entre las Sierras de Garraia y Ratiço. Las condiciones climatologicas fueron benignas, con bastante calor y con el terreno seco y polvoriento, aunque los ríos habían aumentado su caudal respecto a la pasada cita. Tras las verificaciones a lo largo de la jornada del martes (la prueba se ha estirado casi hasta la semana de duración), tuvo lugar la primera especial, nocturna, consistente en la habitual prueba de equipo con la caravana ordenada de tal manera que abrieran pista los debutantes. El trabajo a realizar era avanzar contracorriente por el cauce de un río estrecho y poblado de maleza. Consiguieron terminar la faena a altas horas de la madrugada y tras acampar donde terminaba dicha especial dormir lo justo para continuar con las catorce del miércoles, situadas a continuación, y que incluían algunas artificiales. Aquí había de todo, desde el típico avance del vehículo con el gato mecánico, hasta conseguir superar una zanja de más de cien metros de longitud con recorrido de ida y vuelta con una buena porción embarrada, pasando por toda una suerte de inclinaciones, pasos imposibles e inclinaciones inauditas, que mantuvieron entretenidos a los participantes durante toda la jornada. Antes de meterse en los respectivos sacos, se debieron enfrentar a tres especiales nocturnas que concluían en la ya famosa poza del circuito de autocross de la localidad lusa. El jueves de nuevo otro grupo de especiales, todas río arriba, que los equipos consiguieron acabar mucho antes de lo previsto, lo que permitió, al no haber nocturna, que el grupo se recuperara para afrontar la siguiente jornada de competición, que tenía cuatro especiales diurnas para acabar en otra nocturna con las mismas pruebas de dos noches atrás, pero en sentido contrario. El sábado cuatro especiales más, de largo recorrido en algún caso, supusieron el fin de la competición. Las autoridades de Medio Ambiente locales colaboraron estrechamente con la organización en el diseño de las zonas. El recorrido fue más asequible que el año pasado, y las zonas, muy estrechas y ratoneras. El trabajo en equipo escaseó, sin duda por el planteamiento llevado a cabo con las especiales.

La filosofía de la prueba sigue siendo clara: un vehículo 4x4 convenientemente pertrechado, implementado y autónomo en el sentido literal de la palabra (combustible, repuestos, ropa de recambio etc.) que sólo podrá recibir ayuda de sus propios contrincantes, si es que aun están en competición, con un conductor experimentado y hábil en el franqueo de obstáculos y un copiloto "irrompible" y con unas condiciones físicas y mentales a prueba de bomba. Ambos deportistas deberán estar dispuestos para el trabajo en equipo y para pasar varios días sin las más mínimas comodidades de "casa" en cuanto a aseo y descanso.

Los vencedores, Sa-Moreira no cumplieron a rajatabla con dicha filosofía, ya que recibieron la "colaboración" de sus compatriotas, y es que corrían literalmente en casa para agravio del resto de participantes, que en algún caso veían impotentes como las averías eran subsanadas sin demora y tenían más de un "colaborador" haciendo "prospecciones" de las especiales. Todas estas acciones que deberían haber supuesto la descalificación del equipo, fueron llevadas a cabo sin que nadie de la organización se percatara (esa es la explicación que se nos dio), pero eran numerosos los videos y fotos que justificaban las quejas. En un afán de no tomar partido, podríamos pensar que estas reclamaciones fueran partidistas, pero quien escribe estas líneas fue testigo de tres acciones muy concretas que corroboran lo ocurrido, y quien llevó a cabo el trabajo gráfico perdió la cuenta de los abusos de confianza cometidos. Los principales afectados fueron los gallegos Miguez-Vilar, vencedores de la pasada edición, que llevaron a cabo un gran trabajo pero que vieron que superar a los portugueses por las buenas era tarea imposible, así que tuvieron que conformarse con el segundo lugar por unos pocos puntos. Tras no ser admitidas ninguna de sus reclamaciones abandonaron la competición sin ni siquiera recoger sus premios y trofeos "que le den el dinero a una O.N.G." manifestaron. El tercer lugar del podio, ya a considerable distancia, fue para Fereira-Pacheco, también portugueses. El siguiente equipo de los nuestros fueron los sorianos De Marco-González, quintos, que se vieron retrasados por la rotura de la barra de la dirección y de un amortiguador. Aun así, estaban exultantes: "La prueba es espectacular y toda una fiesta para mí y paralos familiares y amigos que me han acompañado desde mi tierra". Séptimo se clasificó el equipo de Fuerteventura, Ramos-Medina, que no brillaron más debido a la rotura de la bomba de la gasolina, la de un palier y a un fallo en un fusible: "Me ha encantado y estoy loco por volver, pero me ha desilusionado el ambiente que se ha llegado a crear". Un puesto más atrás sus paisanos de Lanzarote, Viñoly-Pérez, que pese a ir y volver de la competición rodando con su vehículo por carretera llegaron a ser cuartos. Y eso sin que su coche incorporara cabrestante trasero. La rotura del grupo delantero les hundió en la tabla y les obligó a volver a su tierra extremando las precauciones: "Estamos encantados y volveremos". Los vascos Leiva-Andoni sufrieron un sin fin de averías: la bomba de la dirección, el embrague y un tirante trasero cuyo soporte debieron soldar en el monte de forma artesanal. En meta sólo pudieron ser décimos. De los quince equipos que tomaron la salida, cuatro abandonaron; los madrileños Taboada-Gavilanes se quedaron sin alternador y debieron retirarse el primer día, de modo que su actuación quedó inédita. Los búlgaros afincados en Madrid Ivanov-Ribalt abandonaron por voluntad propia también en la primera jornada: "Esta competición esta amañada", manifestaba el piloto con su particular acento. El premio al espíritu de equipo fue para los franceses Costant-Cossu.

Es una pena que una prueba de estas características, única en nuestra península, se vea deteriorada por lo acontecido y que se tire por tierra el trabajo de un año de todo un numeroso equipo por los fallos puntuales de unos pocos.

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