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RAV4 vs Tiguan


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Comparativa

Con la llegada del Tiguan comienza una revolución en el segmento de los vehículos todocamino que supone la entrada de los fabricantes generalistas en la pugna por este mercado. Pronto llegarán otros, como el Ford Kuga y el Renault Koleos, pero de momento hemos puesto frente a frente  al Tiguan y al RAV4, la referencia entre este tipo de coches.

Texto: Carlos Cancela. Fotos: Miguel Méndez

El Toyota RAV4 fue uno de los pioneros del segmento todocamino allá por el año 1992. Desde entonces ha evolucionado mucho, tanto en su utilización por carretera, mayoritaria, como en su uso fuera del asfalto. La última, hace sólo unos meses, la llegada de la versión Cross Sport de enfoque aún más de carretera que prima el dinamismo por encima de sus posibilidades camperas.
Esta evolución se debe, sin duda, a la llegada del Tiguan, con el que la marca alemana Volkswagen ofrece un vehículo pensado para la carretera, pero con unas posibilidades camperas más que suficientes, y todo ello desde el punto de vista de la sencillez de manejo.

De la misma forma Toyota preparaba su camino para competir en breve con los nuevos rivales del segmento, el Ford Kuga o el Renault Koleos. El primero estará antes del verano, mientras que el modelo de Renault no hará su aparición oficial hasta el salón de París, a finales de septiembre.
Las versiones que hemos probado corresponden a las que consideramos las más interesantes de cara al mercado español y por ello hemos elegido los propulsores turbodiésel. Se trata del D4-D de 136 CV del Toyota que hemos comparado con el 2.0 Tdi del grupo alemán con 140 CV. Un motor que si bien mantiene la cilindrada y la potencia, introduce un cambio notable, el common-rail.
Ya no es el que emplea tecnología inyector-bomba, por lo que resulta más agradable de conducir y más elástico. Pero sobre todo, es menos ruidoso, lo que supone una notable mejora y le permite competir en igualdad de condiciones con el del Toyota, de la familia D4-D.

Vayamos con su cambio de marchas. Hemos elegido para esta comparativa las versiones que pensamos que son las mejores y por ello hemos tomado el manual del Toyota y el Tiptronic del Tiguan. El primero porque el manual de seis marchas del Toyota es magnífico, muy escalonado y con un manejo de la palanca realmente bueno. Y porque el automático se queda un poco fuera de juego frente al de su rival, con manejo secuencial y accionamiento muy rápido.
En el caso del Volkswagen, el Tiptronic de seis marchas ofrece un funcionamiento magnífico, mejor aún que el del manual de seis relaciones, que cumple bastante bien su cometido.
Por ello, pese a la diferencia de precios (el Tiptronic supone un sobreprecio de 1.550 euros sobre la versión manual) hemos decidido enfrentarlos así.

En esta versión Cross Sport, el RAV4 tiene un aspecto menos campero, más urbano y más de carretera. Y lo mismo le ocurre a la que hemos probado del Tiguan, ya que a la espera de las llegada de unidades con carrocería "campera" ofrece un frontal con tan poca ambición off road que hay que tener cuidado con un bordillo un poco elevado. Las cosas cambian un poco con la versión "country", ya que se pasa de los 18 a los 28º de ángulo de ataque, lo que implica una notable mejora. Con esta otra versión más campera sí se puede tratar de hacer algo fuera del asfalto con unas ciertas posibilidades de éxito.
Pero, sobre todo, favorece una estética mucho más llamativa, más agresiva, diferente al resto de los coches. Y eso es algo que buscan muchos clientes del segmento todocamino, que se note. Ambos modelos están pensados básicamente para carretera, algo que hay que tener muy en cuenta desde el principio, porque es el firme sobre el cual van a hacer más cantidad de kilómetros y donde realmente se deben comparar. Los dos son muy buenos ruteros, y permiten hacer kilómetros de forma confortable y con unos consumos ajustados.

Pero, en este sentido, las suspensiones del Volkswagen son algo más firmes, lo que se agradece cuando abordamos una zona más virada. En el RAV4, por el contrario, se emplean unas suspensiones más blandas que hacen que tenga un mejor confort de marcha.
Esto, y los neumáticos con más perfil del RAV-4 con llanta de 17 pulgadas, hace posible que la precisión de guiado sea algo mejor en el caso del Volkswagen, aunque en realidad los dos modelos ofrecen un comportamiento muy sano y noble en carretera.

Por ello, y a modo de resumen, diría que el comportamiento en carretera del Volkswagen es más ágil que el del RAV-4 y proporciona a su conductor una mayor sensación de precisión a la hora de abordar tramos virados. En lo concerniente a su utilización fuera del asfalto, hay una notable diferencia entre ambos, ya que mientras el RAV-4 no precisa de ninguna manipulación para empezar a rodar por los caminos, con el Tiguan debemos presionar una tecla en la parte inferior de la consola central que nos pone en marcha el funcionamiento "off-road".
Gracias a esta presión el propio sistema actúa lo necesario para que los controles de ayuda a la conducción se ajusten a una utilización sobre un terreno más deslizante, haciendo que entre menos en acción el ESP.
Antes de nada es preciso que hagamos una aclaración, y es que nuestra unidad de pruebas no estaba dotada con este sistema porque las primeras unidades han llegado a España sin él, pero de serie todos los modelos Tiguan que se vendan en España van a tenerlo. Su funcionamiento, por lo que pudimos probar en la presentación del modelo en Budapest, es muy agradable y sencilla al mismo tiempo, un elemento clave en este segmento todocamino. 

En el caso del modelo de Toyota, la única posibilidad que tenemos de advertir al vehículo que estamos circulando en el modo fuera de asfalto es accionar una tecla en la parte superior de la consola con la que bloquearemos el reparto de tracción entre ambos ejes. Una posición que sólo sirve para rodar a poca velocidad, ya que a partir de los 40 km/h se desconecta de forma automática volviendo al sistema de reparto de tracción automático.
Un aspecto que pensamos que merece la pena destacar es que mientras el Volkswagen tiene control de estabilidad desconectable mediante una tecla en la consola, en el caso del Toyota este sistema de ayuda a la conducción no se puede desconectar. 
En el apartado de equipamiento, los dos vienen de serie muy completos, con el control de estabilidad, aunque como comentábamos antes en el RAV-4, no es desconectable. Los dos tienen 8 airbags, y climatizador, equipo de sonido y un largo etcétera.

La reflexión más inmediata que podemos hacer tras esta comparativa es que al modelo de Toyota, que hasta la fecha ha sido la referencia del mercado en lo que a todocaminos se refiere, le ha salido un duro rival, quizá ligeramente más caro, pero con un comportamiento en carretera ligeramente superior y con un funcionamiento en pistas similar al del Toyota. De momento el Rav4 tiene la ventaja de contar con una versión más potente, de 177 CV, pero en el Tiguan a lo largo del 2008 debería llegar una versión que alcance cifras similares.

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