Para iniciar esta etapa, colocamos a cero nuestro cuentakilómetros en la salida del aparcamiento situado junto al castillo, tomando la calle de la izquierda. En sólo 100 metros llegamos a un cruce y tomamos una pista que lleva a unos viveros y que nos permite hacer el primer kilómetro fuera del asfalto. En la casilla 4 nos incorporamos al asfalto, por una carretera que nos lleva a Planils. En la casilla 8 tomamos una nueva pista en un giro a izquierda. Debemos circular con precaución, porque une algunas casas y masías y suele estar transitada. De vuelta al asfalto, por la C-252, cruzamos la población de Corçà antes de encontrar una rotonda, en la cual debemos seguir las indicaciones de L'Escala, Figueres, Roses.
Avanzamos por esta carretera hasta llegar al kilómetro 12,8 de etapa, donde tomamos una pista a la derecha, que nos acerca a Ullastret -ciudad ibérica de visita recomendada-, antes de incorporarnos a la carretera GI-644 (casilla 22). En el kilómetro 21 de etapa alcanzamos Peratallada. Por supuesto, vale la pena estacionar nuestro vehículo y visitar caminando esta población que representa, sin duda, uno de los mejores conjuntos arquitectónicos medievales de la zona. A destacar la plaza de Les Voltes y la iglesia de Sant Esteve, del siglo XIII.
Siguiendo con nuestro rutómetro, la próxima población es Sant Feliu de Boada, y apenas un kilómetro después tomamos otra pista (casilla 27) que nos va a llevar a Pals. En esta última, situada junto a la desembocadura del río Ter, destaca el núcleo antiguo amurallado, el Pedró, en un estado de conservación y restauración excelentes. Entre sus edificios más emblemáticos están la iglesia gótica de Sant Pere, la Torre de Rom y la Torre de les Hores.
Dejamos Pals y nos trasladamos hasta Torroella de Montgrí (kilómetro 37,1, casilla 36), población que mantiene un núcleo antiguo de configuración romana, con dos calles principales que se cruzan en una plaza central. Su castillo, una obra inacabada de la Edad Media, ofrece un inigualable mirador.
Una pista nos acerca hasta l'Estartit, ya en la costa, accediendo por la Explanada de la Gola (casilla 39). Frente a ella, observamos las imponentes Islas Medas, un pequeño archipiélago formado básicamente por siete islotes, que conservan un gran valor ecológico en flora y fauna. No en vano, allí se congregan más de 1.300 especies animales.
Desde l'Estartit y saliendo en dirección al camping (casilla 52) que lleva el nombre de la población, tomamos una pista entre pinares que nos lleva en dirección a l'Escala. Es una vía ancha y recta, pero tiene zonas bastante bacheadas, por lo cual no conviene confiarse en ningún momento. En total son casi cinco kilómetros hasta llegar a la carretera que une l'Escala con Montgò, previo paso por un camping y una urbanización de casas, en la cual giramos a izquierda. A partir de aquí volvemos al asfalto, con múltiples rotondas y cruces, siguiendo siempre dirección, primero Figueres/Empuries y después Sant Pere Pescador y Roses.
En l'Escala (casilla 56) podemos probar sus universalmente famosas anchoas ("anxoves"), producto con denominación de origen. Al lado de l'Escala se encuentra Empúries (desviación en casilla 61), un importante yacimiento arqueológico dejado por las ciudades, primero griega y después romana, que se asentaron allí. Está situado junto al mar, y consta de tres zonas bien diferenciadas: la ciudad antigua o Palaiápolis, la ciudad nueva o Neápolis y la ciudad romana.
Después de pasar por Sant Pere Pescador seguimos avanzando hacia el norte por la carretera GI-624, cruzando los Aiguamolls del Empordà (concertar visitas al telf. 972-454222), que con sus casi 5.000 hectáreas es el segundo parque natural en extensión de Catalunya. Pronto llegamos a Castelló d'Empuries, antigua capital del Condado de Empuries. En esta población destaca la iglesia románica de Santa María, construida entre los siglos XIV y XV, de la cual llama la atención su campanario original de estructura cuadrada, y la portada, de estilo gótico.
Circulando por la carretera C-260, Roses es el último destino antes de llegar a Cadaqués. Su bahía es impresionante, pero Roses no es sólo paisaje. No debemos abandonarla sin visitar su rico patrimonio, especialmente la Ciudadela, una fortificación militar que guarda vestigios de diferentes épocas y ocupaciones, el conjunto megalítico existente en los alrededores de la población, el Castell de la Trinitat, etc. Para los amantes de la gastronomía más sofisticada, es obligado acercarse hasta Cala Montjoi y visitar uno de los santuarios de la cocina moderna, el Bulli de Ferran Adrià, que cuenta con tres estrellas Michelin, la máxima distinción. En Roses y alrededores existen dos establecimientos más con una estrella Michelin; hablamos de Flor de Lis y La Llar.
En el kilómetro 85,7 (casilla 69) llegamos a una rotonda y cogemos la tercera salida, dirección Cadaquès, por la carretera GI-614. La carretera asciende y en su parte más elevada ofrece buenas panorámicas de Roses y después, una vez descendemos, de Cadaquès. Esta población, de corte marinero, ubicada al sur del Cabo de Creus, ofrece una fachada blanca, calles estrechas llenas de encanto y un ambiente ideal para la inspiración de los artistas por sus connotaciones bohemias. Además de Dalí, Pablo Picasso, Luis Buñuel, Federico García Lorca, etc, fueron algunos de los artistas que se sintieron atraídos por este paradisíaco lugar.
Desde Cadaquès, sólo tres kilómetros nos separan de Portlligat, nuestro punto y final de etapa, frente a la Casa-Museo Salvador Dalí.
Por Ramón Ortiz