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Pavesi TL-31 (1930). El último de una saga


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En los años 20 un joven ingeniero llamado Ugo Pavesi desarrolló un ingenioso vehículo articulado y con tracción a las cuatro ruedas para tareas agrícolas que, sin embargo, pronto fue adoptado por el ejército como tractor de artillería. Una de sus últimas evoluciones, el llamado TL-31 es el modelo que en esta ocasión hemos probado. Por Francisco Díaz

Nacido en el seno de una familia culta y refinada en 1886, Ugo Pavesi cursó estudios en el Instituto Científico de Novara, su ciudad natal, demostrando muy pronto una auténtica pasión por la mecánica que le llevó a convertirse, con sólo veintitrés años en ingeniero mecánico. Tras diversos empleos comprendió que su inventiva no podía desarrollarse lo suficiente trabajando para otros, por lo que decidió crear su propia sociedad, formada gracias al apoyo financiero del también ingeniero Giulio Tolotti.

De esta forma nació en 1910 la "Moto Aratrice Breveti Ingg. Pavesi & Tolotti", que pronto se dedicó a diseñar distintos tipos de tractores, algunos del llamado tipo "americano", con una sola rueda delantera. A principios de los años 20, el ejército italiano convocó un concurso para la adopción de un nuevo tractor de artillería. El vencedor del concurso resultó ser Pavesi, con su modelo P-4, una evolución de sus primitivos tractores y uno de los 4x4 más antiguos de la producción italiana, aparecido en unos tiempos en los que aún la mayoría de vehículos para fuera de carretera recurrían a configuraciones como las de semioruga o el doble eje trasero motriz.

El secreto de la eficacia del tractor Pavesi era su ingenioso sistema articulado, que permitía que la parte delantera y la trasera girasen y que, además, ambas partes del vehículo pudieran inclinarse de forma independiente, lo que le dotaba de una gran capacidad para adaptarse al terreno irregular. También equipaba un cabrestante mecánico con capacidad para 4.000 kg de arrastre. Por su parte, las ruedas eran de radios y contaban con una banda de goma maciza. Ugo Pavesi obtuvo 200.000 Liras de la época por ganar el concurso, y un contrato para producir un primer pedido de 45 unidades del llamado Modelo 25, aunque debido a la pequeña capacidad de producción de la "Moto Aratrice" la producción fue encomendada a la división SPA de Fiat, especializada en vehículos militares y especiales, que durante los cuatro años siguientes produjo cerca de un millar de ejemplares ya del modelo 26, con pequeñas modificaciones. La licencia para producir el P-4 también fue vendida a otros países, como en Inglaterra a Amstrong Siddeley. Además, un buen número de unidades fueron exportadas, y algunas de ellas fueron adquiridas por nuestro país durante los años 20. Estas unidades participaron en las guerras coloniales con Marruecos. Fiat continuó evolucionando el modelo, incluyendo entre otras mejoras la adopción de un sistema eléctrico de alumbrado.

EL TL-31

En 1930 Fiat definió una nueva versión del tractor Pavesi, más pequeña que sus predecesores, que se denominó en su variante civil L-140, y TL-31 en su definición militar -"Trattore Leggere 31"-.
Básicamente el nuevo vehículo adoptaba las soluciones técnicas heredadas de los anteriores Pavesi, con el mismo sistema de transmisión por medio de cardán y el chasis basculante y pivotante. Esta nueva versión carecía de cabrestante integrado, aunque todas las unidades equipaban el gancho de remolque. El depósito de combustible, que en los primeros Pavesi se situaba sobre el motor de forma un tanto aparatosa, pasó a integrarse en la parte superior del salpicadero, y se mejoró, asimismo, la suspensión con la inclusión de ballestas parabólicas.

El motor también era un cuatro cilindros en línea de origen Fiat, con un diámetro de 75 mm por una carrera de 130 mm, alimentado por un carburador Zenith, que otorgaba una potencia máxima de 30 CV. El cambio era de cuatro velocidades más marcha atrás, ninguna de ellas sincronizada. Las medidas de este sorprendente vehículo quedan distorsionadas en las imágenes por sus enormes ruedas de radios, que sobre la llanta metálica incluían en cada una de ellas dos anillos de goma, mientras que sobre bulones, y ocultas entre los radios, había una decena de garras metálicas que una vez extendidas se situaban entre los bandajes de goma maciza de cada rueda, al objeto de facilitar el agarre y el avance en terrenos blandos.

Estas medidas eran de poco más de 4 m de largo, para una anchura de 1,8 m y una altura de 2,2 m. La altura libre al suelo era de 50 cm, la capacidad de carga de media tonelada, y la de arrastre de 2.000 kg. Podía alcanzar una velocidad máxima de 35 km/h, con un consumo de cuarenta litros de gasolina cada 100 km. La cabina tenía capacidad para conductor y acompañante, y el volante estaba situado a la derecha, algo habitual en los vehículos industriales italianos hasta bien entrada la década de los 50, ya que se estimaba que estos no debían adelantar y que con el volante a la derecha se tenía mejor visión del borde de la carretera. En el salpicadero se encontraban algunos elementos propios de los años 30 pero hace décadas desaparecidos, como el acelerador de mano, situado en el interior del volante, las llaves para abrir el depósito de gasolina y que esta cayera por su propio peso hacia el carburador o el propio tapón del depósito. Los TL-31 contaban con la particularidad de tener dos pequeñas ventanillas retráctiles en los laterales, mientras que los asientos no disponían de ningún tipo de tela o acolchado, y estaba formados únicamente por una sucesión de muelles.

La carrera de los TL-31 sería relativamente corta en Italia, donde tras formar tres regimientos de artillería ligera, en los que algunas unidades remolcaban las propias piezas de artillería y otras remolques con la munición, fueron sustituidos por los más modernos SPA TL-37. En 1936 se formó en Italia el llamado "Cuerpo de Tropas Voluntarias" enviado a la Guerra Civil española. Todos los TL-31 en servicio en el ejército italiano fueron asignados a este cuerpo y recalaron en España, donde permanecieron una vez terminada la guerra.
 

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