El coche se comporta bastante bien en todo tipo de situaciones, aunque donde mejor se desenvuelve es en las zonas trialeras por razones obvias de tamaño, altura y neumáticos….
En pista: No es su mejor terreno, ya que al ser un coche de batalla corta y carecer de las barras estabilizadoras se vuelve un tanto nervioso al correr por las pistas, lo cual no preocupa al propietario y propietaria, pues su afán es disfrutar de las salidas a una velocidad contenida, respetando al medio y al resto de usuarios de los caminos.
Trialeras: Aquí sí que se desenvuelve bien, diríamos extremadamente bien. Con sus 35” buenos recorridos de suspensión y el bloqueo trasero, sale prácticamente de cualquier situación por difícil que sea, y cuando las cosas se ponen feas, otros compañeros de ruta menos preparados hará tiempo que estén parados. Pero si aun así no podemos seguir, contamos con la potencia y eficacia del Winch. Lástima que durante la sesión la intensa nevada no nos permitiera realizar pasos más técnicos y aprovechando el par motor para comprobar mejor la capacidad de traccionar y el par ofrecido con los grupos cortos y los enormes neumáticos.
Carretera: También se desenvuelve bastante bien, pensando en velocidades legales, y es que al llevar los grupos cortos permiten agilidad y aceleraciones similares a las de serie. Aunque, en honor a la verdad, se queda un poco corto de motor para mover bien las ruedas, y el propietario se muestra propenso a montarle una centralita. En carreteras reviradas, los muelles y amortiguadores cumplen a la perfección con su trabajo y hacen que no eche de menos las barras estabilizadoras. Eso sí, nada de velocidades muy elevadas.