Las llamadas importaciones paralelas provocan la aparición en el mercado de unidades de modelos que, si bien han sido comercializados en nuestro país, cuentan con distintas especificaciones, aunque sea de detalle, como es el caso de este Montero -aunque en esta ocasión sería más correcto decir Pajero- procedente de Alemania.
Francisco DíazBásicamente esta unidad no difiere mucho de los modelos comercializados en nuestro país en esa misma época. Se trata de una versión básica del Montero, es decir, sin aletines ni ruedas “gordas”, y equipada con el archiconocido motor de 2,5 litros, que por aquel entonces se conformaba con 99 CV. El acabado de esta unidad, equipada con algunos elementos de confort como los elevalunas eléctricos, la dirección asistida, el volante regulable en altura y el cierre centralizado, correspondería a la versión española GL, aunque además cuenta con aire acondicionado, probablemente adquirido como opción. En el interior tampoco encontramos diferencias, con el conocido salpicadero del modelo, dominado por dos grandes relojes con velocímetro y cuentarrevoluciones, y suficiente espacio en las plazas delanteras equipadas con dos cómodas butacas. Otra historia son las plazas traseras, bastante justas de espacio y con un acceso que obliga a hacer contorsionismo. El maletero, por su parte, también es muy justo, y de hecho este fue uno de los aspectos tradicionalmente más criticados en esta versión. Técnicamente este vehículo se diferencia principalmente de otros Montero de la época en el sistema de transmisión, ya que estos modelos básicos no equipan la reputada caja “Super-Select”, y por tanto cuentan con un sistema de transmisión de tipo tradicional, siendo habitualmente tracción trasera, con la delantera conectable a voluntad, pero sin diferencial central, lo que le imposibilita para circular sobre asfalto en 4x4. Dinámicamente las prestaciones hoy en día nos parecen bastante justas, debido a la potencia reducida del motor, muy alejada de los parámetros que marcan los 4x4 actuales. Es capaz de circular por autovía a velocidades legales, pero no se le puede pedir mucho más. También las cifras de aceleración son bastante discretas. Con la suspensión delantera independiente y la trasera por medio de un eje rígido guiado por muelles, el confort es aceptable, y el guiado sobre asfalto no plantea problemas. Fuera del asfalto las pistas serán su terreno preferido, aunque la morbosidad de la suspensión delantera obliga a moderar la velocidad en el momento que el camino se deteriora. Cuando las cosas se complican la reductora cuenta con unos desarrollos muy cortos que ayudan a afrontar los obstáculos a baja velocidad, y a salvar todo tipo de rampas y pendientes, pero el esquema de suspensión no es el más adecuado para afrontar trialeras o zonas muy complicadas, donde la parte delantera tiende con excesiva velocidad a tocar con el suelo, debido también a los cortos recorridos de suspensión. En resumen, se trata de un 4x4 que responde claramente a un uso mixto, que no destaca especialmente en ningún aspecto, pero que en conjunto resulta bastante homogéneo. Es mejor intentar adquirir una unidad con la caja de transmisión “Super-Select”, o mejor aún, un modelo con algún año menos y el motor 2.8, ya con 125 CV, pero también encontraremos entre ellos notables diferencias de precio que harán necesario meditar la opción de compra.  | | | FICHA TÉCNICA | |  | | MITSUBISHI MONTERO / PAJERO 2.5 (1993) | Motor: Cuatro cilindros en línea turbodiesel. Cilindrada: 2.477 c.c. Potencia máx.: 99 CV a 4.200 rpm. Par máximo: 24,5 Kgm a 2.000 rpm. Tracción: Trasera habitualmente con la delantera conectable. Cambio: Manual de cinco velocidades. Reductora. Bastidor: Chasis de largueros y travesaños con carrocería atornillada. Suspensión del./tras.: Independiente / eje rígido con muelles. Frenos del./tras.: Discos ventilados / discos. Largo x ancho x alto: 4.075 x 1.695 x 1.805 mm. Distancia entre ejes: 2.420 mm. Neumáticos: 235 / 75 R15. Ángulos: Ataque: 39,5º, salida 34,5º. |  | |