Aunque superada en muchos aspectos por el modelo actual, la segunda generación del Discovery mantiene sólidos argumentos para seguir atrayendo a un buen número de aficionados.
Francisco DíazPara la segunda generación del Discovery, aparecida en 2000, los técnicos de la firma respetaron muchos ingredientes del exitoso modelo original. En un principio la línea, aunque algo más cuadrada, a grandes rasgos respetaba la originalidad de las versiones primitivas, con el típico escalón del techo, una gran superficie acristalada, y un aspecto en general macizo y robusto. Propulsado por el motor turbodiesel de cinco cilindros y de origen BMW, que para este modelo otorgaba una potencia máxima de 138 CV, para mover un peso en vacío superior a las dos toneladas las prestaciones no pueden decirse que sean espectaculares, ya que necesita más de 15 segundos para pasar de 0 a 100 km/h y ronda los 160 de velocidad máxima. Pero en el aspecto técnico un aspecto destacable en este modelo es el hecho de que mantenga los dos ejes rígidos, con las ventajas que esto reporta a la hora de hacer uso del vehículo fuera del asfalto, un aspecto que paulatinamente van abandonando la mayoría de 4x4 del mercado, incluso los de las marcas más puristas como Land Rover. Por otra parte para la transmisión mantiene el esquema típico de la marca, con un sistema de tracción permanente a las cuatro ruedas que garantiza un comportamiento homogéneo en cualquier circunstancia. Cuenta, además, con la posibilidad de bloquear el diferencial central, e incluye el control de descensos. Aún manteniendo unos elevados recorridos de suspensión, en esta generación del Discovery los balanceos de la carrocería son mucho menos acusados que en versiones anteriores, de modo que mejora notablemente su comportamiento y confort de marcha sobre asfalto. En lo referente a la habitabilidad encontramos otro de los puntos fuertes de este modelo que, según versiones, puede equipar hasta siete plazas, aunque en este caso lógicamente el maletero queda reducido a la mínima expresión. Las plazas traseras son lo suficientemente amplias para que tres adultos viajen con comodidad, mientras que en las plazas delanteras tan sólo cabe reseñar el puesto del conductor, con una postura al volante muy típica en los Land Rover con la pedalera y el volante desplazados hacia la izquierda y demasiado cerca de la puerta. Los equipamientos varían también notablemente según versiones. La unidad que ilustra este reportaje responde a una unidad básica de carácter industrial, con sólo cinco plazas y mampara de separación con el maletero. No obstante mantiene elementos de confort como el cierre centralizado, el aire acondicionado, la dirección asistida y los elevalunas eléctricos. Este Discovery, sin duda, continúa siendo una opción atractiva para aquéllos que aprecien las buenas cualidades fuera del asfalto tradicionales en este modelo, unidas a un comportamiento en carretera honesto, y que ya pueden encontrarse en el mercado de ocasión, algo más baratos desde la aparición de la tercera y actual generación.  | | | FICHA TÉCNICA | |  | | LAND ROVER DISCOVERY TD5 (2000 - 2004) | Motor: Turbodiesel cinco cilindros en línea. Cilindrada: 2.495 c.c. Potencia máx.: 138 CV a 4.200 rpm. Par máximo: 32,1 mkg a 1.950 rpm. Tracción: Permanente a las cuatro ruedas, con bloqueo de diferencial central. Cambio: Manual de cinco velocidades. Reductora. Bastidor: Chasis de largueros y travesaños con carrocería atornillada. Suspensión del./tras.: Eje rígido con muelles. Frenos del./tras.: Discos ventilados / discos. Largo x ancho x alto: 4.705 x 2.190 x 1.940 mm. Distancia entre ejes: 2.540 mm. Peso en vacío: 2.200 kg. Velocidad máxima: 167 km/h. Aceleración de 0 a 100 km/h: 15,8 segundos. Neumáticos: 225/75 R16. Ángulos: Ataque: 32º, salida 26º. |  | |