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Land Cruiser 200


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La bestia tranquila

Toyota vuelve a demostrar su liderazgo en el segmento de los 4x4 con el desembarco de la nueva generación del Land Cruiser, ahora denominado 200. Este vehículo recupera para el fabricante japonés la hegemonía en aspectos como el confort de marcha, la habitabilidad y, por supuesto, en las capacidades camperas más extremas.

Por Ramón Ortiz

Hace un par de meses ya anticipábamos un primer contacto con la nueva generación del Toyota Land Cruiser y sus excelencias (ver Auto Aventura 4x4 de enero, nº 241). Se trata de un icono en el mercado de los todoterreno, un vehículo llamado a marcar referencias frente a sus rivales. Los tiempos cambian y antes debía enfrentarse a los mejores 4x4 del mercado. Ahora, en la era de los SUV de lujo, la competencia se ha multiplicado y entre sus oponentes podemos mencionar también modelos como el Audi Q7, Mercedes GL, etc.

Por tanto, los creadores del nuevo modelo han trabajado duro para lograr el reto de triunfar y situar de nuevo a este producto donde merece por trayectoria y bien ganado prestigio. Como ya decíamos en nuestra primera toma de contacto, el nuevo Land Cruiser 200 mantiene en su imagen exterior toda la majestuosidad que le ha acompañado en las diferentes generaciones de su extensa trayectoria. En el frontal, la rejilla del radiador cromada y los grupos ópticos delanteros están integrados para crear una poderosa línea horizontal. Los prominentes pasos de ruedas enfatizan el ancho total e incrementan la sensación de poder. En la zaga, los grandes faros y la presencia de un alerón trasero de techo integrado refuerzan la imagen y mejoran la aerodinámica. Echando un vistazo a las cotas exteriores, el modelo japonés es más largo, alto y ancho que el anterior HDJ, aunque este incremento en sus medidas no le impide mostrar un aspecto dinámico y de corte familiar. Toyota ha trabajado para aprovechar al máximo el espacio interior y la reducción del compartimiento del motor ha permitido aumentar la longitud interior en 130 milímetros.

Valoración
Destacable: Habitabilidad, eficacia general, aptitudes TT, confort de marcha, equipamiento, capacidad maletero.
A mejorar: Peso elevado, consumos off-road,ubicación asientos adicionales guardados.
Precio: 89.000 euros

Una vez nos introducimos en el habitáculo -bien ayudados por las estriberas laterales-, nos ubicamos en un puesto de conducción extraordinario. Los asientos delanteros, o mejor dicho butacas, disponen de todo tipo de regulaciones eléctricas, incluida memoria de tres posiciones. Frente a nuestra vista, nos encontramos un tablero de atractivo diseño y de una calidad extraordinaria en sus materiales, tanto al tacto como a la vista. Por supuesto, la columna de dirección ofrece también las regulaciones de altura y profundidad exigidas en un vehículo de lujo. La instrumentación es clara y legible y todos los mandos están al alcance del conductor. Lógicamente, la multitud de reglajes y la riqueza de equipamiento provoca cierto desconcierto inicial y necesitamos un buen repaso al libro de instrucciones para conocer las múltiples posibilidades del vehículo: suspensión regulable en dureza, retrovisores abatibles, eléctricamente, navegador, ordenador multifunción, regulación de altura de luces, techo eléctrico… no falta de nada.

Las generosas cotas interiores permiten ofrecer la posibilidad de hacer uso de siete plazas. Los asientos se pueden inclinar y plegar y la segunda fila se desliza para dar más espacio a las piernas. La segunda fila de asientos está dividida en 40/20/40, con un respaldo independiente para el asiento central, con reposacabezas integrado. Los tres asientos se pueden deslizar hacia atrás y hacia delante 105 mm y también se reclinan. Para disponer de las comentadas siete plazas, Toyota no ha recurrido al sistema que se ha impuesto en los últimos tiempos de esconder estas plazas adicionales bajo el piso del maletero. En este caso, existen dos asientos separados para adultos, que se pueden plegar contra la pared, mediante un mecanismo de amortiguación, cómodo y fácil de gestionar. Gracias a las dimensiones globales del vehículo, el acceso esta tercera fila de asientos es mucho más cómodo que en otros modelos de la competencia. Y con ellas, todavía nos queda un espacio aceptable de maletero, al cual se accede por un práctico portón de doble apertura horizontal. El maletero ofrece un espacio de formas limpias y en su versión de cinco asientos, goza de una capacidad extraordinaria, aunque los asientos adicionales pueden ser un obstáculo a la hora de cargar cierto tipo de objetos.

Motor brillante

La mecánica diésel ensayada es toda una joya. Con 4.4 litros de cilindrada, rinde 286 CV a 3.600 rpm, cifra solvente para arrastrar de un vehículo lógicamente entrado en kilos. Pero lo mejor es el par máximo, que alcanza unos impresionantes 650 Nm en toda la gama de revoluciones, desde las 1.600 rpm hasta las 2.800 rpm. Durante nuestra toma de contacto, confirmó su condición de mecánica idónea para este vehículo, con una entrega de par enérgica desde pocas revoluciones, mostrando además una excelente comunión con la nueva caja de cambios de seis relaciones. La velocidad máxima es de 210 km/h, y durante nuestro ensayo, pudimos realizar unas mediciones de aceleración en circuito cerrado, obteniendo una aceleración de 0 a 100 km/h en 8,4 segundos, sólo dos décimas por encima de la cifra anunciada por el fabricante. En cuanto a los consumos, hemos de reconocer que las cifras medias durante nuestro ensayado no han sido bajas, pero han estado en consonancia con lo esperado en un motor de elevada cilindrada, dispuesto a arrastrar muchos kilos de peso. En carretera mantiene unos valores muy razonables en torno a los 10 litros a los 100 km y en conducción off-road, incluyendo utilización de reductoras, las medias se sitúan sobre los 15-16 litros a los 100 km.

Especialmente eficaz nos ha parecido la nueva transmisión automática de seis velocidades. Se trata de una caja de cambios diseñada con predilección por la conducción todoterreno, con una relación óptima entre marchas, que permite disfrutar en todo momento del gran par motor disponible. La incorporación de un modo secuencial que permite al conductor optar por un uso totalmente automático o por seleccionar manualmente desde la posición secuencial, añadiendo diversión a la conducción, aunque lamentablemente carece de levas junto al volante. Esta caja incluye una reducción de deceleración que ayuda a reducir la velocidad y proporciona un ahorro de combustible y, por supuesto, goza de todos los dispositivos de defensa para que el conductor no pueda dañar la mecánica con un cambio de relaciones inadecuado.

Atleta completo

En esta nueva generación del Land Cruiser, Toyota sigue apostando por un chasis separado y un diseño de suspensión avanzado. El objetivo no es otro que mantener sus enormes cualidades off-road, utilizando para ello una estructura de carrocería sobre chasis. Asimismo, mantiene el esquema mixto de suspensión, con un doble triángulo para las ruedas delanteras y un eje rígido para las traseras. El reto es ser un vehículo capaz de pelear con los mejores en cualquier tipo de terreno y superficie y para ello, el fabricante japonés ha introducido nuevas tecnologías, como el sistema de flexibilidad de suspensión AHC a las cuatro ruedas y AVS, un control activo de altura a las cuatro ruedas y suspensión variable adaptable, además de un nuevo diferencial central de deslizamiento limitado Torsen.

El AHC a las cuatro ruedas y AVS es un sistema mediante el cual, la suspensión dispone de un control de la flexibilidad mediante una válvula de control que influye sobre sus características. La suspensión delantera puede reforzarse para reducir el desplazamiento o el ángulo de cabeceo durante maniobras a gran velocidad, y ablandarse en la conducción normal, para garantizar un confort máximo. Esta solución permite aumentar la polivalencia en el comportamiento dinámico, aumentando su capacidad de adaptación a cualquier tipo de circunstancia.

Por otra parte, las funciones de control activo de altura (AHC) se han mejorado para ampliar el alcance del ajuste de altura y reducir el tiempo necesario para bajar el vehículo. La parte delantera del vehículo dispone de 110 mm de ajuste de altura, mientras que la parte trasera puede recorrer hasta 100 mm. Pasar del modo normal al modo bajo emplea apenas unos dos segundos. El vehículo se eleva automáticamente al seleccionar el modo de marcha L4, y se eleva otros 20 mm cuando el sistema AHC a las cuatro ruedas y AVS reconoce que el vehículo está encallado. Este sistema se ha mostrado especialmente útil para circular por carretera, ya que a elevadas velocidades de crucero, baja el vehículo a fin de incrementar la estabilidad. No obstante, las leyes de la física marcan siempre unos límites y en carreteras secundarias muy viradas, este Toyota no puede mostrar la misma agilidad que los SUV de última generación, ya que el peso ralentiza sus movimientos laterales y la suspensión, a pesar de hacer un buen trabajo, no puede proporcionar mayor agilidad al conjunto.

Lejos del asfalto, el nuevo Land Cruiser 200 muestra sus mejores argumentos. La transmisión recurre a un sistema de tracción permanente a las cuatro ruedas con nueva unidad de transferencia y un diferencial central de deslizamiento limitado Torsen. Está gestionada por un nuevo conmutador giratorio para los factores de reducción, encargada de repartir el par entre las ruedas delanteras y traseras. El nuevo diferencial central de deslizamiento limitado Torsen tiene la función de "detección del par", de nuevo desarrollo. Detecta automáticamente el par motor necesario en cada eje, ajustándolo entre las ruedas delanteras y traseras. En la práctica, el nuevo Toyota se muestra implacable, superando con enorme elegancia y eficiencia cualquier obstáculo del terreno. El trabajo de la suspensión es extraordinario, tanto en términos de eficacia como de confort de marcha. Resulta increíble como este vehículo puede afrontar baches, roderas, etc, y que sus ocupantes apenas noten sacudidas, magistralmente filtradas.

En la práctica del franqueo de obstáculos, nunca tenemos la sensación de conducir un vehículo de tanto peso. Sus movimientos son mucho más ágiles de lo esperado y la motricidad es tan elevada, que en la mayoría de los casos no es necesario recurrir a las reductoras. Los únicos inconvenientes en este tipo de terrenos pueden ser consecuencia de unos neumáticos de perfil asfáltico y de las lógicas limitaciones que puedan derivarse de sus ángulos característicos.

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