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La ruta de las Salinas - Castro Marim - Tavira


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Entre la localidad de Castro Marim, muy cerca de la frontera con España, y la población costera de Tavira, hemos definido un recorrido que discurre por una de las zonas menos conocidas del Algarve portugués, y que nos conducirá junto al Guadiana, y luego junto al cauce del río Odeleite, para descender finalmente otra vez hacia el mar.

Este recorrido por una de las zonas menos conocidas del Algarve portugués se inicia nada más cruzar la frontera por la autopista que comunica Huelva con Faro, tomando la primera salida señalizada en dirección a Castro Marim y Beja. Al acceder dirigirnos hacia esta última, inmediatamente encontramos un cruce en dirección a Monte Francisco, punto en el que iniciamos el rutómetro. Pero antes de comenzar el recorrido se puede coger la pista que parte de este mismo cruce, y se dirige hacia el centro de interpretación de la Reserva Natural de Sapal, un edificio situado junto al cauce del Guadiana donde se explican los distintos ecosistemas que conforman esta zona de marismas situadas junto al río, y las tradicionales tareas de extracción de sal en las salinas que encontraremos por el camino.

Por el mismo camino es necesario regresar al cruce, donde iniciamos el rutómetro partiendo en dirección norte. Avanzamos nueve kilómetros y giramos en dirección a la localidad de Azinhal. Una vez allí, desde la plaza debemos cruzar el pueblo en dirección este, hasta llegar al cementerio. En este punto arranca una ancha pista que inmediatamente dejamos para girar a la izquierda. A partir de aquí vamos a continuar descendiendo hasta un pequeño valle donde encontraremos algunas casas de campo en ruinas, muy cerca ya del cauce del Guadiana. En la casilla 10 remontamos el valle, y vemos de nuevo el río a nuestra derecha, y finalmente, en la casilla 15, salimos a la carretera justo a la entrada de la población de Almada de Ouro. Cruzamos el pueblo siguiendo una señal que indica hacia Odeleite, descendiendo por una calle empedrada. A la salida de la población la calle se convierte en una estrecha pista que pronto discurre paralela al impresionante cauce del Guadiana, donde podremos fácilmente ver alguna embarcación navegando. En la casilla 17 dejamos el cauce del río y remontamos hacia el interior hasta llegar al asfalto, justo frente a un cruce. Seguimos de frente utilizando esta nueva carretera que no figura en ningún mapa, y descendemos por ella, en este caso hacia el cauce del río Odeleite.

En la casilla 19 dejamos otra vez el asfalto a la derecha, y continuamos por una pista en buen estado que discurre paralela al cauce del río, una isla de verdor en medio de un paisaje reseco y desolado. Pasamos junto a las ruinas de un antiguo molino avanzando por el margen del río, hasta que en la casilla 22 salimos al asfalto, muy cerca de donde el Odeleite desemboca en el Guadiana, y accedemos inmediatamente a la población de Foz de Odeleite girando a la izquierda antes de entrar en el casco urbano, por una pista, en principio asfaltada, pero cuyo firme pronto se convierte en tierra. Por ella seguimos ahora hacia Odeleite y Tenencia. Circulamos justo por el margen contrario del río Odeleite, pero pronto el camino gira hacia el norte, y tras realizar un vadeo ascendemos en dirección a la localidad de Tenencia, llegando al asfalto poco antes. En Tenencia cruzamos el pueblo para salir por una pista que se dirige hacia el oeste buscando las cimas de distintas colinas, en su mayoría resecas y desoladas. En la casilla 34 nos topamos con una carretera importante, tomamos la vía de servicio asfaltada para cruzarla por debajo hasta llegar en la casilla 36 al trazado antiguo de esta misma carretera, que también atravesamos para continuar por una pista que primero desciende y luego, tras un pequeño vadeo, sube estrechándose y volviéndose pedregosa. Finalmente llega a Cortenova, población que también debemos atravesar buscando un cruce situado a la salida del pueblo. Continuamos por asfalto un par de kilómetros, hasta tomar a la izquierda una ancha pista señalizada en dirección a Cortes y Pontenova. En la casilla 43 pasamos junto a un pequeño área de recreo con mesas y parrillas, avanzando por la misma pista que pronto inicia un vertiginoso descenso en busca del cauce, otra vez, del río Odeleite. No existe puente por lo que de nuevo hay que vadear, llegando inmediatamente a la pequeña aldea de Fortes, desde donde ascendemos por asfalto. Al llegar a la carretera principal encontramos una zona donde se suceden distintas aldeas, cruzamos por pista Monte da Cima hasta llegar a Corte Pequena, donde tomamos una pista en buen estado que nos conduce hasta la aldea medio abandonada de Carvalinhos. Desde allí salimos otra vez al asfalto, por el que recorremos poco más de cuatro kilómetros hasta Alta Mora.
En esta población vamos a tomar un cruce señalizado en dirección a Portelha, pero poco después de setecientos metros dejamos el asfalto, tomando una pista a la izquierda. En la casilla 61 llegamos a un punto donde se juntan varias pistas; debemos dejar la principal para iniciar un descenso otra vez vertiginoso que finalmente desemboca en el cauce del río. Hemos de vadearlo para comenzar a ascender por el camino inmediatamente. Poco antes de Portelha encontramos de nuevo el asfalto, por el que finalmente descendemos hasta el pueblo, girando a la derecha antes del casco urbano, por un estrecho camino que baja hasta el cauce de un pequeño barranco donde hay un pozo y pequeñas huertas. La pista remonta hasta que en la casilla 71 llegamos a otra pista que va recorriendo las distintas colinas saltando de cima en cima. Seguimos por ella en dirección sur, ya disfrutando de una panorámica que al fondo nos permite ver el mar.

A partir de este punto vamos a entrar en una zona muy distinta a la que habíamos recorrido hasta el momento; pequeñas aldeas, en muchos casos semiabandonadas y con muchas casas derruidas, dejan paso a grandes chalets de nueva construcción, en la mayoría de los casos propiedad de ciudadanos de países del norte de Europa que cuentan con residencias temporales o incluso permanentes en esta zona de Portugal, conocida por su suave clima durante todo el año. Salimos al asfalto y pasamos por las pequeñas poblaciones de Altanadeira, Pereira, para finalmente llegar a Estorninos. Desde esta última continuamos por pista hasta que finalmente, en la casilla 85, salimos al asfalto, para seguir ahora a través de un frondoso pinar, en claro contraste con las zonas que habíamos recorrido hasta el momento.
La rica vega de Tavira, con sus cultivos de frutales, naranjos, huertas y pequeños prados, es el escenario por el que discurren los últimos kilómetros de la ruta, que nos conducen a una rotonda situada a la entrada de la población, desde donde recomendamos dirigirse hacia el fuerte de San Felipe, situado junto al mar en una sorprendente playa con una laguna interior. En dirección al fuerte encontraremos también una extensa zona de salinas, en la mayoría de los casos aún en funcionamiento. El proceso de extracción de la sal sigue siendo muy parecido al que se ha venido realizando durante siglos.

Por Francisco Díaz

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