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Capítulo 1

Introducción a la navegación electrónica.

Primer contacto con un GPS en la preparación de una serie de rutas por Marruecos.
Primer contacto con un GPS en la preparación de una serie de rutas por Marruecos.
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Resulta sorprendente la evolución sufrida por la navegación en los últimos tiempos. Podríamos afirmar, con una cierta dosis de exageración, que en poco más de diez años hemos pasado de la Edad Media al siglo XXI. La tecnología ha dejado obsoleta a la brújula y es posible que en un futuro muy próximo relegue al GPS a un papel secundario como simple sensor. Estamos en la Era de la Navegación Electrónica. Santiago Fernández

Evolución

La primera vez que bajé a Marruecos, a finales de los ochenta, llevaba una brújula y un mapa Michelín de carreteras, él único material disponible en navegación y cartografía por aquellas fechas. En el último viaje que he hecho por Mauritania, a finales del año pasado, el equipo de navegación electrónica estaba compuesto por una Pda, un ordenador portátil y receptores GPS compact flash, bluetooth y mouse. La cartografía consistía en un mapa del IGN francés en papel y mapas digitales de todo el país en escalas 200.000, 500.000 y 1.000.000. Como complemento llevaba tracks y waypoints preparados de cada etapa, y algunos “extra”, por si había que cambiar el recorrido sobre la marcha.

Este último viaje ha tenido mucho en común con aquel primero, sobre todo en la parte positiva: la sensación de descubrimiento, la fascinación del desierto, el placer de la conducción, el contacto con otra cultura..., sin embargo, gracias a la navegación electrónica se ha eliminado en gran medida la parte negativa: la inseguridad y la intranquilidad que produce no saber dónde estás, hacia dónde y por dónde tienes que ir, o cuanto falta para llegar a tu destino. A aquellos que argumentan que la navegación electrónica anula el “espíritu de aventura”, les sugiero un viaje similar. Quizás cambien de opinión.

En mi caso, la transición entre la brújula y la navegación electrónica ha sido un largo proceso que comenzó en 1992 y que no parece tener un final cercano, ya que las novedades y mejoras no dejan de producirse. Ese año realicé un largo viaje por Marruecos para Auto Aventura 4x4. El objetivo era la preparación de una serie de seis rutas (números 61 a 66). Fue un viaje iniciático en varios sentidos: la preparación de mi primera serie de rutas publicada, el primer viaje “africano” en solitario y la primera vez que utilicé un GPS para la preparación y realización de los recorridos.

Ese primer GPS era un receptor monocanal grande, pesado y robusto diseñado para su uso en vehículos militares. Disponía de un menú que indicaba las horas en las que no habría cobertura en la zona, ya que faltaba situar algunos satélites para completar la red GPS. Las prestaciones eran muy básicas comparadas con las que ofrece hasta el más simple de los receptores actuales: rumbo, navegación hacia un waypoint y memoria para almacenar 100 waypoints. La pantalla, pequeña e incómoda, sólo reflejaba dígitos, y era difícil de ver y consultar. La preparación del recorrido, muy básica, consistió en calcular sobre un mapa de carreteras las coordenadas de posición de cruces, pueblos y ciudades e introducirlas como waypoints en el GPS.

Fue durante la realización del trabajo de campo cuando realmente descubrí las virtudes de este nuevo instrumento de navegación. Con la brújula todo era “aproximado”, tenías dudas sobre donde estabas, si seguías la pista correcta, cuánto faltaba para llegar al destino..., en caso de equivocarte, no siempre era fácil encontrar el camino de regreso sobre tus propias huellas. El GPS cambió radicalmente estos conceptos. Bastaba con almacenar como waypoints cruces y referencias para poder retroceder sin problemas. También era posible conocer tu posición sobre un mapa, aunque resultara un proceso un tanto laborioso. La mejora en tranquilidad y seguridad fue notable. A partir de ese momento el GPS (junto al hi lift, eslinga, compresor, etc) se convirtió en una parte fundamental de mi equipo 4x4. Durante algún tiempo llevé una brújula de mano en el equipaje “por si acaso”, pero hace ya algunos años que le perdí la pista... y no la echo de menos.

En 1998 hice una prueba de un nuevo GPS portátil, el Eagle Map Guide Pro. Era un receptor muy evolucionado de características aún actuales: 12 canales de recepción, capacidad para almacenar 3 tracks (3.000 trackpoints cada uno), 99 rutas (99 waypoints por ruta) y 750 waypoints. El equipo incluía un cable de alimentación/conexión a ordenador y un CD. El CD contenía dos programas: el GDM16 que facilitaba el intercambio de waypoints, rutas y tracks entre el GPS y un ordenador, además de permitir guardarlos en forma de ficheros, y el Map Create, que posibilitaba cargar parte de la cartografía digital de todo el mundo, incluida en el CD, en la memoria interna del receptor. La cartografía era excelente y muy precisa. No sólo reflejaba la mayoría de las carreteras de los países, también incluía las principales pistas. La posibilidad de ver la posición sobre el trazado de la pista en la pantalla del GPS y poder guardar waypoints y tracks en formato digital suponían un notable avance. Ese mismo año probé un curioso dispositivo: el Yeoman Sport, un aparato que permitía crear waypoints directamente sobre un mapa de papel, previamente calibrado, y enviarlos a un receptor GPS mediante un cable de transferencia de datos. El Yeoman no tuvo ningún éxito comercial, era muy voluminoso, el sistema de trabajo demasiado engorroso y además era muy caro. Sin embargo, adelantaba un nuevo concepto: la unión de cartografía y GPS.

Poco tiempo después conecté el Eagle a un ordenador portátil cargado con una de las primeras versiones de un programa de mapa móvil, el Ozi Explorer. La cartografía digital procedía del escaneado de una hoja 1:50.000 del Servicio Geográfico del ejército que cubría la zona. Tras varios intentos -las instrucciones en inglés no eran demasiado detalladas-, finalmente se pudo configurar la comunicación entre ambos aparatos. El resultado fue espectacular: cuando el GPS adquirió cobertura, como por arte de magia apareció una flecha en el centro de la pantalla indicando con absoluta precisión la posición ocupada sobre el mapa. La prueba dinámica, con el sistema instalado en el interior de un vehículo, superó todas las expectativas. La posición se actualizaba sobre la pantalla y aunque el plano era antiguo y no aparecía la nueva carretera por la que circulaba, el resto de información del mapa era válida. Las líneas de alta tensión estaban en su sitio, las subidas y bajadas coincidían con las curvas de nivel y los cruces con otras carreteras estaban en su “sitio”. A partir de ese momento, para mí se acabó definitivamente el ir a “ojo” y el tener que preguntar el nombre de los pueblos a los que llegaba por pista en la preparación de una ruta.

¿Qué es la navegación electrónica?

Podríamos decir que la navegación electrónica está basada en un sistema de navegación integrado que permite visualizar la posición que ocupamos sobre un mapa en pantalla. La posición se va actualizando sobre el mapa, en tiempo real, a medida que nos desplazamos.
Básicamente un sistema de navegación electrónica se compone de un receptor GPS conectado a un ordenador o Pda cargado con cartografía digital. Al activar el equipo el GPS envía al ordenador las señales de posición mediante un “lenguaje” de transferencia de datos llamado NMEA. Luego, un programa de navegación interpreta las señales GPS situando y actualizando la posición sobre un mapa digital con absoluta precisión. Ésta es la base del funcionamiento de los navegadores de asfalto actuales que equipan cada vez más vehículos de serie o como opción.

Programas de navegación

Hay muchas clases de programas de navegación, pero los que nos interesan se pueden englobar en dos tipos:
Navegadores de asfalto: Programas diseñados para un uso exclusivo en carretera y ciudad. Son muy útiles para viajar por carretera o desplazarse por ciudades y países desconocidos. Al igual que el ABS o los Airbag parece fácil adelantar que formarán parte de equipamiento de serie a corto plazo. La limitación es que sólo pueden utilizar el tipo de cartografía ofrecida por el fabricante y únicamente están disponibles para Pda. Los más conocidos son el Tom Tom Navigator, el SmarST y el Map Sonic de Michelín.
Programas de mapa móvil: Los programas de mapa móvil (moving map en inglés) se han desarrollado para ser utilizados fuera del asfalto. Este tipo de programas permiten utilizar cartografía preparada por el usuario, admiten una amplia variedad de cartografía digital de diversa procedencia e integran potentes herramientas orientadas a la práctica del todo terreno, como la creación y edición de tracks, waypoint y rutas. Los más utilizados en todo terreno son el Ozi Explorer y el CompeGPS. Ambos ofrecen versiones para ordenador y Pda y un desarrollo constante que se traduce en la aparición de nuevas versiones cada pocos meses.

¿Por qué es importante la navegación electrónica en el todo terreno?

Una de las características de la práctica del todo terreno es la falta de señalización en pistas y caminos. En muchas ocasiones cuando se llega a un cruce o bifurcación no se sabe que camino seguir. En determinados terrenos, dunas y arena -por poner algún ejemplo-, es frecuente que las pistas se pierdan, desaparezcan temporalmente, e incluso que no existan, y que haya que avanzar sin referencias durante bastantes kilómetros.

La navegación es, o debería ser, una parte más del todo terreno. Tan importante, al menos, como las técnicas de conducción, la preparación del vehículo o el equipo de desatasco. Es posible recorrer el Sahara con un todo terreno de serie, pero sería muy arriesgado hacerlo sin llevar como mínimo un GPS.

Los programas de mapa móvil representan una ayuda inestimable en la preparación y realización de viajes y rutas todo terreno. La navegación electrónica es una herramienta muy eficaz que aporta seguridad, independencia y libertad a los recorridos. Seguridad en la medida en que nunca se está perdido; siempre sabes exactamente dónde estás.
Independencia y libertad porque un programa de mapa móvil es, sin duda, el medio más sencillo y eficaz para planificar y realizar un viaje sin depender de nadie.

La navegación electrónica dispone de una inmensa fuente de recursos gratuitos muy útiles para el todo terreno: Internet. Una enorme oferta que aumenta día a día. En la Red de Redes se puede encontrar prácticamente todo: desde servidores cartográficos que permiten descargar mapas y ficheros DEM de todo el planeta, hasta páginas web que ofrecen ficheros de waypoints, tracks y rutas por distintos países. En el Emule está “colgada” la práctica totalidad de la cartografía topográfica nacional y centenares de tracks, waypoints y rutas de recorridos por España y África.

Futuro de la navegación electrónica

La evolución de la navegación ha sido muy rápida. Sin embargo, ¿Quién sabe lo que nos depara el futuro? Quizás un sistema transmisor-receptor integrado que se posicione sobre una cartografía 3D de la zona enviada “on line” desde una red de satélites.

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