¡Peligro, país de osos!
Quien llegue a Yukon en verano dispuesto a observar la vida salvaje, ha elegido el lugar idóneo. Por otro lado, quien dice vida salvaje, dice osos, lo que significa que hay que respetar de forma absoluta las advertencias de seguridad. Al acampar nunca se debe comer cerca de la tienda y, sobre todo, jamás se deben dejar alimentos dentro de ella o muy cerca. Hay que alejarlos bastante, o mejor, colgarlos de árboles a una cierta distancia. Cuando se da un paseo, conviene llevar un cencerro o hablar bien fuerte para que nuestra presencia se haga notar. Aunque se escuchan miles de historias de osos, los accidentes ocurren muy raramente. En cualquier caso, hay que respetar todas las consignas mil veces repetidas por la seguridad canadiense, y es recomendable, por si acaso, tener a mano un spray de pimienta.
Estado de las rutas
Las duras condiciones climáticas del invierno hacen que la autopista de Alaska se encuentre en continua reparación. Aún así está asfaltada y en buen estado en toda su longitud. Atrás quedaron los tiempos en que apenas era un camino. El hecho de ser la única ruta en Alaska le otorga una gran importancia estratégica, e implica que permanezca abierta todo el año. Se deben tomar, sin embargo, ciertas precauciones especialmente en lo referente al combustible, ya que muchas gasolineras cierran durante los meses de invierno.
Meteorología
Es difícil recomendar una estación del año para descubrir Yukon. Durante el verano impresionan los colores y el sol de medianoche, mientras la parte negativa viene del lado de los mosquitos. La posibilidad de ver osos en esta época inclinará de un lado u otro la balanza dependiendo de nuestra curiosidad zoológica. El rudo invierno es, sin embargo, el período del año en que se puede apreciar el verdadero Yukon, el Gran Norte tal como uno se lo imagina, con la nieve, los trineos de perros y las auroras boreales ¡A gusto del consumidor!
Libros
Las guías turísticas sobre Yukon dejan, en general, bastante que desear, quizás porque es difícil plasmar en ellas todo lo que uno puede descubrir en este territorio. Hay pocos museos o monumentos, ya que el papel estelar lo acapara la propia naturaleza. Desde un punto de vista meramente práctico recomendamos el llamado “Milepost”, una suerte de anuario que se publica cada año y en el que se muestran, milla a milla, todos los campings, hoteles y gasolineras disponibles a lo largo de la autopista Alaska: “La Biblia de la autopista Alaska”, como se dice aquí.