Desde el mismo centro de Guadalupe iniciamos el rutómetro que pronto conduce hasta la que estaba llamada a ser estación de Guadalupe, construcción que nunca vio pasar frente a ella ningún tren. A la izquierda apenas se atisba el inicio de las obras del túnel que debía atravesar la sierra Altamira, la zona más abrupta de todo el recorrido, pero nosotros continuaremos hacia la derecha, entrando en un gran túnel que normalmente encontraremos embarrado debido al agua que se filtra desde el techo y las paredes. Nada más salir del túnel, un espectacular viaducto salva el valle del río Guadalupejo. Continuamos por la trinchera de la vía y pronto encontramos un nuevo túnel, generalmente lleno de agua, por ello es recomendable mantenerse en el centro de la calzada de modo que evitemos los invisibles aliviaderos laterales.
En algunos puntos de la vía continúan apareciendo restos del asfalto con el que hace años se intentó hacer un atajo para acceder a Guadalupe. Actualmente, sin embargo, se encuentra totalmente bandonada. En la casilla 8 llegamos a la carretera EX - 102, que tomaremos a la izquierda, dejando la antigua vía que durante un par de kilómetros más continúa al otro lado de la carretera. En la 9 alcanzamos un cruce donde giramos a la derecha en dirección a Puerto de San Vicente, para inmediatamente tomar también a la derecha una ancha pero bacheada pista que asciende hacia la sierra. Entre algunos campos de olivos y huertas la pista continúa subiendo hasta llegar junto a las ruinas del caserío de Valdefuentes. A partir de aquí, comienza a descender y se estrecha y complica, con mucho barro y profundas rodadas. Pero las dificultades se compensan con el espectacular paisaje de frondosas arboledas más típico del norte de la península que de Extrema-dura. Desde la casilla 12 la pista de nuevo se ensancha y mejora algo, aunque sigue habiendo barro y en algunos puntos está bastante rota. La jara pasa a ser ahora la vegetación dominante
Vadeos
A medida que vamos descendiendo hacia el valle, aparecen algunos prados y pronto nos encontramos con el primero de una sucesión de vadeos en los que es necesario comprobar con anterioridad que son practicables. Ésta es la zona más complicada de toda la ruta, ya que varios arroyos se unen al río Silvadillo en un valle muy bonito pero con algunos pasos complicados. En la casilla 16 encontramos el segundo vadeo, y en la 17 el más complicado de todos por su longitud y por tratarse de la corriente principal del Guadalupejo. Si el vadeo de la casilla 17 no es practicable, ofrecemos una alternativa para no tener que desandar todo el camino: regresar hasta la casilla 16 y continuar de frente, llegando en pocos metros a unas naves donde se coge una pista principal a la derecha que en seis kilómetros nos llevará al asfalto, justo en el llamado Puerto Llano. Hacia la derecha se puede regresar a Guadalupe. Continuamos la ruta, tras pasar este vadeo, en la casilla 18, y tras salvar una nueva corriente de agua tomamos una estrecha pista hacia la derecha, que básicamente continúa junto al margen del río. Debemos salvar dos nuevos vadeos y seguir por este camino hasta la casilla 23, donde lo dejamos para girar a la izquierda y subir hacia la sierra. El paisaje cambia y los prados y dehesas que nos habían acompañado dan paso a un sorprendente bosque de eucaliptos. Ascendemos por él hasta llegar a lo alto del monte y allí empezamos a bajar, ahora entre jaras y matorral. La pista se va haciendo cada vez mejor, y continúa serpenteando entre pinares y extensos prados, hasta pasar por la finca "Silvadillo
Poco después atravesamos el río Guadalupejo, aunque en esta ocasión por un antiguo puente. Pronto aparece a la derecha la ermita de La Concepción, y en pocos metros llegamos a la carretera CC-151, que simplemente atravesaremos. En este punto (casilla 34) hemos puesto el rutómetro parcial a 0,0. Y es que si alguien no quiere afrontar el tramo complicado de los vadeos, puede tomar la pista desde este punto viniendo desde Guadalupe por asfalto hasta Alía. Justo pasado este pueblo, girando a la derecha hacia Castilblanco, encontrará la pista a unos dos kilómetros. No tiene pérdida, ya que señaliza a la derecha "Ermita de la Concep-ción", y hay que girar, en este caso, a la izquierda.
La Sierra de la Membrinera y los embalses
Este nuevo tramo de pista se interna en la llamada sierra de la Membrinera, una basta extensión apenas habitada con algunas fincas dedicadas esencialmente a la ganadería. El paisaje está formado en su mayor parte por suaves colinas adehesadas, donde pastan vacas, ovejas y cabras, y la pista va serpenteando y ascendiendo suavemente hasta llegar a un altozano en el que cambia el paisaje, dando paso a extensos prados y de nuevo a algunos eucaliptos.
La pista se encuentra en buen estado y sólo los baches y la contemplación del paisaje ralentizaran la marcha. Luego inicia el descenso hasta llegar al valle del río Guadarranque, y en pocos metros salimos al asfalto en la carretera N-502 (casilla 42). Giramos a la izquierda y ascendemos hasta llegar a la presa del embalse del Cíjara. La cruzamos, terminado el dique giramos a la derecha, y poco después vemos que comienza la pista. Este último tramo es probablemente uno de los más bellos que hemos realizado en los últimos tiempos. Con el paisaje de fondo del embalse de García Sola o Puerto Peña, como también se le conoce, vacas y ovejas pastan en las suaves colinas tapizadas de encinas y alcornoques compartiendo alimento con una de las mayores concentraciones de ciervos en libertad que hemos visto en la península. Curiosos pero asustadizos salen corriendo cuando advierten la presencia del vehículo, o atraviesan la pista a toda velocidad desapareciendo sobre las verdes colinas.
La pista continúa bordeando el embalse, hasta llegar a la carretera N-502 en el tramo entre Castilblanco y Herrera del Duque. Podemos finalizar en cualquiera de estas poblaciones, aunque la segunda cuenta con mayores atractivos y servicios más completos.