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Etapa 56. Tierra del Fuego. En el extremo del continente


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Tras la Patagonia chilena nos adentramos en la “Tierra del Fuego” argentina, por el estrecho de Magallanes y alcanzamos, cuatro años después de nuestra salida de Prudhoe Bay, en el norte de Alaska, el mítico asentamiento de Ushuaïa… Textos: Megan Unmee Son. Fotos: Laurent Granier y Philippe Lansac

Desde Punta Arenas en la Patagonia chilena, remontamos hacia el norte por la 9 primero, y a continuación por la 255, atravesando paisajes de estepas glaciales … Así alcanzamos Punta Delgada, a orillas del estrecho de Magallanes y punto de partida de la travesía que permite recorrer la mítica Tierra del Fuego.
Este importante pasillo natural que comunica Atlántico y Pacífico, fue descubierto por Magallanes el 1 de noviembre de 1520, cuando llevó a cabo su vuelta del mundo. Lo bautizó, entonces, Estrecho del Día de todos los santos. Antes de la faraónica obra del Canal de Panamá, era el segundo paso más utilizado tras el de Cabo de Hornos.

La corriente es tan poderosa que el transbordador debe atravesar el canal al bies, con los motores a máximo rendimiento… Sobre el puente, un viento violento, glacial y húmedo, nos empuja rápidamente a refugiarnos en el interior. A través de las ventanillas, admiramos la inmensa estepa que rodea este famoso estrecho y sus aguas azotadas por continuas borrascas que esculpen en su superficie temibles ondulaciones.

Al otro lado el camino asfaltado se transforma rápidamente en una pista cuya superficie se presenta en forma de arrasadora y molesta calamina… Al cabo de algunas horas, nos situamos en el puesto fronterizo de San Sebastián, que atravesamos rápidamente. Del lado argentino, un impecable camino asfaltado nos lleva hasta Río Grande, la ciudad más importante del archipiélago.

En el fin del mundo

El Estrecho de Magallanes es el paso natural de mayor importancia entre los océanos Pacífico y Atlántico

Pocos viajeros paran en Río Grande, ya que tienden a cambiar rápidamente de autobús para presentarse lo antes posible a Ushuaia. Los que se quedan, lo hacen, sin duda, para pescar la afamada trucha de Tierra del Fuego, que puede alcanzar un tamaño colosal. Hay que decir que los establecimientos de lujo en torno a Río Grande consiguieron atraer en su momento a las estrellas de Hollywood y a los ex presidentes americanos. ¿Quién lo hubiera creído en una zona del mundo, como ésta, salvaje y alejada de todo?

Todos estos oasis de descanso se hallan conectados a la ruta asfaltada RN3 por pistas cuyo estado es bastante variable… Acabamos alquilando una pequeña cabaña de madera a orillas del Lago Fagnano. El frío comienza a ser pertinaz, así que alimentamos al máximo la enorme estufa que ocupa el centro de la estancia. Las paredes supuran una humedad helada y el viento se cuela entre los intersticios de los leños y de las ventanas… Una luna redonda y luminosa proporciona luz suficiente para distinguir el lago y las montañas que lo rodean. De repente, comienzan a caer gruesos copos de nieve que cubren rápidamente todo cuanto nos rodea. El momento es de una belleza mágica, inmaculada y casi irreal. No habíamos vuelto a disfrutar de una nevada desde que atravesamos la cadena de las Rocosas, en Estados Unidos, ya hace más de 3 años.

El día siguiente, descubrimos el lugar dónde llegamos la víspera en medio de la oscuridad. Al borde de la playa, una de las cabañas ardió totalmente y todavía echa humo… Jorge, un porteño situado en una bien conservada cincuentena, poseedor de una gran barba blanca y propietario de las cabañas, contempla el desastre… :”Hace dos días, una pareja la alquiló y puso demasiada leña en la estufa, lo que prendió fuego al tejado. Afortunadamente tuvieron presencia de ánimo para salir a tiempo”. En torno a un café muy caliente Jorge nos cuenta la historia del lugar: “Antes de la llegada de los europeos, Tierra de Fuego estuvo habitada por Amerindios durante más de 12.000 años. Selknams vivían de la caza y de la cosecha, mientras que Yagans y Alakalufs eran pescadores nómadas que vivían sobre los canales. Fue, precisamente, al ver los grandes fuegos que estos últimos encendían cuando Magallanes bautizó el archipiélago… Todas estas tribus han sido diezmadas a una velocidad sorprendente, infectadas por enfermedades europeas… Si se tiene tiempo es muy interesante pasar por el CADIC, el Centro Austral de Investigaciones Científicas, en Ushuaïa. Allí se puede descubrir la historia de Yagans, los indios diezmados en Tierra del Fuego … “

Al borde de los canales …

Reemprendemos ruta por la RN3 hacia el oeste subiendo suavemente hacia el Paso Garibaldi, a 450 metros de altitud. Pasado éste, el panorama es soberbio, con el lago Fagnano al este y la tundra roja al oeste. Volvemos a bajar hacia Ushuaia, entre montañas nevadas, y no tardamos en situarnos en el centro de esta ciudad de leyenda. La agitación extrema que se ha adueñado del lugar contrasta fuertemente con la calma reinante en los días precedentes, cuando parecíamos perdidos en medio de la soledad glacial de la Patagonia. Un conglomerado de turistas ricos en grupos organizados, de mochileros mal afeitados y de aventureros que vuelven del Antártico, que se mezclan en restaurantes, bares, hoteles, cibercafés y agencias de viajes.

Pasamos por el puerto y llegamos al CADIC, cuyo edificio dispone de dos pisos que se emplean como base científica del océano Antártico, con el objeto de investigar sobre los Yagans. Ernesto Piana es un antropólogo que se interesó por la expedición del Comandante Marcial en Cabo de Hornos (1882-1883), y según cuenta: “La desaparición del indio Yagan, su destrucción, tuvo lugar en el preciso momento en que se llevaba a cabo la instalación de la misión científica en Cabo de Hornos. La llegada de las enfermedades europeas fue la principal causa, porque los indios no poseían los anticuerpos necesarios en su organismo. Fue Yades, un doctor miembro de la expedición, quien descubrió que la tuberculosis era la principal enfermedad.

La epidemia se propagó de manera voraz, terrible…”. En el laboratorio, rodeados de sacos de huesos, Ernesto continúa: “Consideramos que la población original se situaba entre 2.500 y 3.000 personas. En un sólo año, de 1882 a 1883, cuando Marcial estaba en el “ Valle Anaranjado “, desapareció entre el 50% y el 60 % de los Yagans, y hacia 1900 no quedaba más que el 10 % de la población, unas 200 personas. Hoy, Ursula Calderón, con más de 85 años de edad, es la última de la estirpe… Nuestra hipótesis es la siguiente: la caza intensiva y sistemática de los lobos de mar por parte de los europeos acabó con su principal fuente de alimento, y la debilidad permitió que las enfermedades se propagaran más rápidamente entre ellos. “
Partimos todavía “tocados” del CADIC y decidimos hacerlo utilizando justamente los canales donde vivían los Yagans. Pero esa es ya otra historia que os traeremos a estas páginas próximamente…

 

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