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DESERT WARRIOR. EL PACIENTE INGLÉS


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Desert Warrior (280 Kb)
Poco conocido en nuestro país, este modelo ha tenido más de media docena de unidades participando en la carrera africana. La que ilustra estas páginas fue la que utilizó la pareja española formada por Carlos Rentero y Alberto Pascual. Texto: Ángel Montalbán. Fotos: Tomás Gutiérrez

En la pasada edición de la Baja Aragón Carlos Rentero sufrió una avería que le obligó a abandonar prematuramente. Como buen aficionado que es, en vez de marcharse a casa se quedó todo el fin de semana siguiendo la prueba y "brujuleando" por asistencias y parques cerrados. Un vehículo llamó su atención, un Desert Warrior británico que tomaba parte en la carrera española. Siguió con especial atención las evoluciones del modelo y comenzó a valorar la posible adquisición de una unidad y sustituirla por el Montero que había utilizado hasta la fecha. Informado del precio que este coche tenía en el mercado se planteó seriamente la posibilidad de adquirir la unidad que le estaba pasando por delante, que estaba en venta y tenía el serio hándicap de tener el volante a la derecha, algo que a la hora de hacer una oferta podría hacer bajar el precio final de adquisición. Dicho y hecho. Gesto valiente, sobre todo si se tiene en cuenta que la intención final del piloto era participar en el siguiente Dakar, y a cuatro meses de la cita africana debería recolocar muchas cosas en su proyecto deportivo.

Robustez, comportamiento y facilidad de mantenimiento. Valores
fundamentales para un piloto privado. El Desert Warrior es así.

El tiempo le dio la razón y finalmente no sólo pudo acabar la mítica carrera, sino que además lo hizo sin apenas averías. Exteriormente el vehículo recuerda a un Land Rover Freelander en sus líneas generales, aunque el aspecto "racing" destaca por los cuatro costados con una anchura y batalla considerables, centro de gravedad bajo y pequeños aditamentos aerodinámicos. Es inevitable la comparación con su primo lejano el Bowler, pero en este caso su creador, Paul Round, le dotó de dos medidas que mejoran la estabilidad general: es 30 cm más largo y 9 cm más ancho que aquél. El día de nuestra prueba estaba tal y como había bajado del barco que lo trajo de vuelta desde África, destacando en el lateral izquierdo el "recuerdo" que le dejó el camión de Stacey cuando le adelantó. Lo más destacado es la accesibilidad mecánica, ya que, aparte del habitual capó que cubre el motor, la carrocería tiene aperturas que permiten alcanzar repuestos con facilidad o llevar a cabo multitud de reparaciones y mantenimientos de manera sencilla. A pesar del buen tamaño del conjunto no hay sitio para mucho, pudiendo tan solo colocarse algo de herramienta, diversos repuestos, el material de acampada de piloto y copiloto y poco más. Mecánicamente el prototipo es de lo más sencillo y práctico.

Muchos elementos están a la vista, lo que facilita los mantenimientos y las detecciones de averías. Monta un motor de B.M.W. X-5 que con la centralita adecuada da alrededor de 220 CV. Este es un elemento en el que ha primado la fiabilidad sobre las prestaciones puras. La amortiguación de última generación y la reducción de peso son los parámetros en los que más se ha trabajado para conseguir un vehículo capaz, pero sobre todo robusto y fiable. La autonomía está garantizada por un depósito de 300 litros, con uno nodriza de 10 más que garantiza a través de dos bombas con sus respectivos filtros una autonomía cercana a los 2.000 km. El acceso al habitáculo es, con diferencia, el más fácil de todos los vehículos de competición a los que he tenido la oportunidad de subirme. El secreto: algo tan sencillo como que el volante es de quita y pon, como lo es en la mayoría de los vehículos de competición de circuitos. Una vez a bordo parece que nos hemos equivocado de puerta. El asiento que normalmente se utiliza para la navegación tenía pedales, volante y también estaba la palanca de cambio, pero para ser accionada con la mano izquierda.

Utilizamos más tiempo de lo normal para adaptarnos al tacto y a la utilización de todos los mandos. Pero Carlos nos tranquilizó: "Rueda despacio hasta hacerte con el funcionamiento general y luego podrás rodar fuerte sin problemas". Dicho y hecho. Sin la visibilidad habitual de un 4x4 convencional de competición tomé más precauciones de las habituales por si mi valoración sobre las irregularidades del terreno no era la correcta. Tras fallar algún cambio (lo de la palanca con la mano izquierda necesita su tiempo de adaptación) el vehículo nos sorprendió gratamente por su nobleza y facilidad de conducción. Pero lo mejor estaba por venir. En zonas viradas se mostró inmejorable, ya que por estructura el paso por curva era espectacular y efectivo, resultaba cómodo de llevar y parecía no tener límite por mucho que forzásemos la situación. Se trata, en definitiva, de una buena opción para un privado, que además tendrá más facilidades que Rentero si se decide por el modelo, ya que en la actualidad los Desert Warrior tienen un representante comercial en nuestro país tanto para adquirir unidades como para disponer de repuestos y asesoramiento técnico. Más información en http: curiel4x4.com.

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