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Audi Q7 vs BMW X5

Aunque las versiones diésel son las más vendidas, Audi Q7 y BMW X5 gozan de extensas gamas, entre las cuales destacan sendas versiones de gasolina que permiten disfrutar de este tipo de motorizaciones, con unos costes de mantenimiento razonables.

Texto: Ramón Ortiz. Fotos: Miguel Méndez

Evidentemente, el nuestro es un mercado diésel. Cuando hablamos de vehículos SUV de este tamaño, cilindrada y potencia, entre el 80 y el 90% de las matriculaciones corresponden a modelos con motor de gasóleo. Pero en más de una ocasión, si valorásemos con detenimiento ciertos factores como el kilometraje anual a realizar, o las prestaciones y sensaciones que nos ofrece un motor gasolina de elevada cilindrada, nuestra elección bien pudiera ser otra.
Antes de entrar en materia, vamos a repasar unas cifras para entender mejor estas posibles dudas. En el caso de Audi, por apenas 2.000 euros de diferencia, disponemos de los 280 CV de esta versión 3.6 FSI, cuando el motor diésel 3.0 TDI ofrece "sólo" 233 CV. En el BMW X5, esta versión gasolina tres litros cuesta 500 euros menos que el modelo 3.0d diésel y ofrece 272 CV de potencia, mientras el diésel se conforma con 235 CV. Sin duda, éste es un primer argumento concluyente para decantarse por estos motores, ya que en ambos casos disponemos de salida de 47 y 37 CV respectivamente, para los modelos Q7 y X5. Pero si ésta comparación no resulta suficiente para convencer a los que no piensan en gasolina a la hora de comprar, vamos a conocer al detalle otras razones que pueden convencernos.

BMW X5 3.0si
Destacable: Comportamiento en asfalto y pistas, calidad de acabados, consumos razonables, equipamiento completo.
A mejorar: Neumáticos en off road, precio de algunas opciones.
Precio: 56.100 euros
 
AUDI Q7 3.6 FSi
Destacable: Precio base interesante, comportamiento, habitabilidad, equipamiento, rendimiento motor.
A mejorar: Neumáticos sólo carretera, consumos urbanos, asiento central segunda fila.
Precio: 56.480 euros

Siete plazas

El Q7 de Audi ha totalizado un año exitoso de ventas en nuestro mercado. Estamos ante un vehículo que supera de largo los cinco metros de longitud, con las ventajas de habitabilidad y polivalencia que ello implica. La distancia entre filas de asientos es grande, el maletero goza de una capacidad superlativa y ofrece dos asientos adicionales que permiten albergar en su interior a siete personas, con una comodidad poco común en este tipo de plazas ubicadas en el espacio del maletero. El X5 de BMW apuesta por una carrocería de menores dimensiones, pero con la suficiente holgura para ofrecer idénticas posibilidades que su oponente, aunque con algún centímetro de menos en alguna de sus cotas. De hecho, el X5 podría perfectamente ser comparado en cotas con un Allroad, dejando al Q7 la posibilidad de luchar con modelos como el GL de Mercedes Benz.
En materia de equipamientos, ambos modelos ofrecen grandes posibilidades de personalización. No existen dos o tres versiones con una dotación cerrada, sino que se ofrece una base bastante completa y sendos listados interminables de equipamiento y paquetes opcionales.
Ventajas del Audi son las luces de xenon o el sensor de lluvia, elementos opcionales en el BMW.

Las cualidades del Q7 para rodar por buenas pistas nos puede hacer olvidar sus 2500 kg de peso.

Sonido celestial

Cuando ensayamos un motor de gasolina como los dos presentes, nos cautiva la silenciosidad de las mecánicas y la ausencia total de vibraciones, detalles que los motores diésel han mejorado muchísimo en los últimos años, pero en los que todavía no están a la a altura de estos gasolina. Otro de los placeres inunda nuestros oídos cuando pisamos con fuerza el acelerador y sentimos el poderoso rugido de las mecánicas de 6 cilindros, en V el Audi, en línea en BMW.
En el caso que nos ocupa, BMW dispone de un moderno propulsor de tres litros, que rinde 272 CV de potencia máxima. Audi opta por mayor cilindrada, 3,6 litros, para obtener un registro prácticamente calcado, 280 CV. Las diferencias son mínimas, también en rendimiento. Ambos igualan en velocidad máxima, con unos más que holgados 225 km/h, mientras en aceleración pura 0-100 km/h, el BMW hace valer su menor peso (2.270 por 2.075 kg) para obtener una cifra ligeramente mejor, de 8,1 segundos por 8,3 de su oponente. Las cifras son elocuentes, pero no hacen justicia a un Audi que dispone de una cifra superior de par máximo que se traduce en una excelente elasticidad y capacidad recuperadora, a pesar de contar con unos desarrollos de cambio ligeramente más largos que los de su rival, un BMW que siempre apuesta por ofrecer un tacto y sensaciones altamente deportivas a su conductor. Por cierto, el BMW dispone de serie de un cambio automático de seis relaciones Steptronic, de rápido accionamiento y respuesta. En el Audi, podemos optar por una caja manual, también de seis velocidades, o bien hacer uso de la opción del cambio Tiptronic, con un sobreprecio de 2.300 euros, que en nuestra opinión vale la pena invertir.
El X5 es también superior en el capítulo de consumos, aún tratándose de un propulsor alimentado por un sistema de inyección indirecta. La media homologada es de 10,2 litros a los 100 km, frente a los 12,9 litros del Q7. Especialmente desfavorable es la cifra de consumo urbano del Audi, superior a los 18 litros de media. Durante nuestro ensayo, con una intensa utilización en pistas e incluso zonas trialeras, la media real de consumo fue de 11,8 litros a los 100 km en el caso del BMW, por los 14,3 de su oponente.

EL BMW X5: ofrece un comportamiento realmente reseñable, especialemte en pistas tan buenas como las de aquella situadas a lo largo del recorrido.

Cuestión de prioridades

Cuando un vehículo supera las dos toneladas de peso, no podemos esperar milagros en materia de comportamiento. Pero Audi y BMW son fabricantes que se caracterizan por ofrecer modelos de elevado dinamismo, y con estos Sport Utility no han querido ser menos. No obstante, Audi se ha decantado por un cóctel más polivalente, donde el confort y el espacio gozan de un protagonismo máximo.
Sobre autovías rápidas, nuestros protagonistas son auténticos salones rodantes. Silencio, suavidad de suspensiones, estabilidad impecable, no hay nada que objetar. Sobre carreteras viradas, el BMW hace valer su mayor agilidad para superar por estrecho margen a un sorprendente Q7. Al volante del Audi, el conductor nunca tendrá la sensación de conducir un vehículo de más de 5 m ó de casi 2,3 toneladas. En el X5, la sensación es equiparable a una berlina, con unos movimientos impensables para un coche de este segmento. Es preciso en las trayectorias, goza de una potente frenada, la firmeza de la suspensión permite un paso por curva diabólico… en definitiva, su rendimiento en este tipo de trazados es simplemente extraordinario. También son vehículos muy eficaces sobre pistas no asfaltadas, donde permiten jugar con las inercias como si se tratase de modelos más livianos. No obstante, el Q7 requiere un mayor tacto de conducción, porque si no el peso pasa factura y en las zonas más reviradas le penalizan frente a su rival. Para igualar las posibilidades de ambos, Audi ofrece un paquete opcional denominado Adaptative Drive, que ofrece control electrónico de la suspensión (EDC) y estabilización activa (Dynamic Drive), e incluso suspensión neumática y dirección activa, dispositivos que incrementan su eficacia. También se ofrece una suspensión deportiva opcional. De la misma manera, BMW dispone de sus paquetes deportivo y deportivo M, que elevan al infinito sus ya brillantes cualidades dinámicas en asfalto.
Son vehículos pensados para circular en un 90% de los casos sobre asfalto y los neumáticos están concebidos para ello. Por tanto, debemos estar atentos a la presencia de piedras que puedan poner en peligro la identidad de los mismos, especialmente en el caso del BMW, que cuenta con perfil 55. Para abordar zonas semitrialeras, el BMW cuenta con mejores ángulos característicos y ofrece como equipo de serie un control de descenso en pendiente (HDC) que facilita algunas maniobras.
De cualquier manera, estamos ante dos vehículos extraordinarios que con sus rendimientos nos harán olvidar rápidamente las ahorradoras versiones de gasoleo. Si necesitamos mayor espacio, el Audi es nuestra elección. Y si lo que buscamos es gozar de un tacto deportivo en todos los movimientos y detalles de nuestro vehículo, BMW tiene en este X5 un perfecto candidato.

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