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El noroeste de la provincia de Salamanca conserva grandes vestigios de su pasado como tierra de conflictos con el vecino Portugal. Entre dehesas y prados encontramos antiguas fortificaciones defensivas, mudos testigos de piedra reflejo de unos tiempos muy distintos a los actuales.
Por Francisco Díaz
Comenzamos este recorrido en la bella localidad de Ciudad Rodrigo, para cuya ineludible visita es necesario prever el tiempo suficiente, ya que es una localidad que no defraudará al viajero. Muy bien conservada, sus monumentos se concentran en el interior del espectacular recinto amurallado, en el que encontramos la Catedral, con un sorprendente estilo de transición entre el románico y el gótico, el Castillo, el Cuartel de Artillería, la llamada Casa de la Cadena, la antigua Audiencia o el Ayuntamiento, además de un buen número de palacios como el de Los Castro, los Águila, el de Moctezuma, etc… Muchas son las sorpresas que encontraremos paseando por su entramado medieval. Para comenzar el recorrido propuesto nos situamos en el antiguo trazado de la N-620, en la gasolinera CAMPSA, girando en un primer momento hacia el centro de Ciudad Rodrigo para en la primera rotonda dirigirnos hacia el norte, alejándonos del casco urbano por la carretera en dirección a Lumbrales. En la casilla 3 y después de poco más de tres kilómetros, giramos a la derecha tomando un primer camino junto a una nave destinada a taller mecánico, y nos internamos en una zona de prados y pastizales cercados, continuando por el camino alternando en distintos tramos la dirección Norte con la Este. A partir de la casilla 5 el paisaje varía ligeramente, entrando en una zona adehesada con numerosas encinas. Vamos atravesando distintas porteras, la mayoría de ellas con pasos del tipo llamado "canadiense", que permiten cruzar a los vehículos pero evitan que salga el ganado, muy abundante en toda la comarca dedicada fundamentalmente a la cría de vacuno, incluidas en algunos casos reses bravas. Posteriormente llegamos al caserío de Campanero, desde donde una pista en buen estado nos lleva ahora en dirección este hasta la pequeña localidad de Paradinas de Abajo y Vistalegre -en realidad se trata de dos aldeas prácticamente juntas- donde reencontramos el asfalto, que tomamos tan sólo brevemente, ya que inmediatamente se convierte en una ancha pista, por la que continuamos hacia el norte, dejando a nuestra izquierda, sin entrar en ella, una pista señalizada hacia Castillejo de Martinviejo (casilla 15). Seguimos durante casi cuatro kilómetros por la misma pista hasta que llegamos a un nuevo caserío, en el que cambiamos de dirección, para enfilar ahora brevemente hacia el oeste. Este tramo, entre las casillas 16 y 18, está en peor estado y podemos encontrar algo de barro y roderas. En la casilla 18 nos incorporamos a un nuevo camino junto a un caserío que tiene una antigua iglesia que en parte se encuentra en ruinas. A partir de aquí seguimos la dirección norte durante un buen número de kilómetros, hasta la casilla 23, en la que giramos a la izquierda para dirigirnos hacia el este y finalmente salir a la carretera SA-324, la misma por la que habíamos salido de Ciudad Rodrigo, aunque este tramo se encuentra en mejor estado al haber sido recientemente arreglado, dirigiéndonos por el asfalto hasta la sorprendente localidad de San Felices de los Gallegos, población que conserva bastante bien su trazado de origen medieval y buena parte de los distintos anillos defensivos que la convertían en otro baluarte frente al vecino portugués. Una vez atravesamos el pueblo continuamos por pista. En este tramo disfrutamos de unas excelentes vistas del recinto fortificado de la población. El camino se estropea algo a medida que nos alejamos del pueblo y afloran algunas piedras en el firme. Mientras, el paisaje ha cambiado, y las amplias dehesas han dejado paso a algunos cultivos, zonas de matorral y pequeños prados. Muy pronto, bajo nosotros, observamos la abigarrada población de Ahigal de los Aceitunos, que no tardamos en alcanzar. Luego pasamos por el centro de la localidad, junto al Ayuntamiento y la Iglesia, hasta llegar a un cruce sobre el pequeño arroyo que atraviesa el pueblo del que finalmente salimos por pista, aunque en la casilla 46 salimos a una estrecha carretera por la que continuamos hasta la población de La Redonda. Desde aquí un último tramo de pista en buen estado, nos conduce a Sobradillo, donde podemos contemplar una nueva torre que formaba parte también de la sucesión de castillos y fortificaciones fronterizas. Seguimos por carretera hasta la población de Lumbrales, cabeza de esta comarca, donde pondremos punto y final a este recorrido. |