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Cayenne "S" TransSyberia


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Bendita locura

Utilizando como base de preparación un Cayenne S, Porsche construyó 26 unidades para participar en el Transsyberia Rally 2007, que discurre durante 6200 km entre Moscú y la capital de Mongolia, Ulan Bator. Aunque oficialmente no está disponible para la venta, pues en realidad sólo se trata de una preparación de fábrica, el Cayenne Transsyberia ya se ha convertido en objeto de deseo entre los incondicionales de la firma de Sttutgart.

Por Manuel Andújar

La iniciativa de preparar 26 vehículos como los de nuestra prueba para disputar el Transsyberia Rally, surgió a raíz de los dos primeros puestos que ocuparon sendos Cayenne en la edición del 2006, con una mínima preparación artesanal y de forma absolutamente privada.
 



Nuestro equipo:
Pau Soler y Laia Peinado fueron los representantes del "Spanish Team" en la edición 2007 del Transsyberia Rally a bordo del Cayenne numero 3. Ambos comparten afición y trabajo, pues son monitores de la escuela de conducción SIP Outdoor Activities, en Bassella, Lérida.
Su quinto puesto en la clasificación final demuestra su acertada estrategia en carrera a base de conservar la mecánica, en vez de optar por una conducción exageradamente agresiva. Según nos comentaba Pau y teniendo en cuenta que los coches partían de una versión de serie, era mejor adaptarse a lo que había que conducir de forma extrema, porque al final se penaliza más que se avanza.
Un dato curioso: nuestra pareja representante sólo tuvo un pinchazo, y eso dice mucho de la efectividad y el empeño que pusieron en conservar su mecánica.

El ambicioso proyecto deportivo llevado a cabo por Porsche, implicaba de lleno a su red de importadores con el firme propósito de hacerles participar en el rally. Entre otras cosas, porque no iban a estar oficialmente a la venta, ya que se trataba de una minuciosa preparación off road de fábrica, en la que se conservaban muchos elementos de serie.

Para nuestro país se habían adjudicado dos unidades, una para Marc Coma y la otra para Pau Soler y su "copi" Laia Peinado. Desgracia-damente, Marc no pudo participar a causa de una antigua lesión que había que rehabilitar y su Cayenne se quedó en tierra y sin estrenar, mientras que el de Pau y Laia alcanzaron una meritoria quinta plaza al final del rally.

Exquisita terminación

Visto por fuera, el Cayenne Transsyberia no es muy diferente a cualquier otro de serie, si no es por el snorkel, los faros del techo o el llamativo color naranja de sus llantas, retrovisores y bandas laterales. Pero lo cierto es que cuando lo tienes cerca y lo palpas, te das cuenta de que a pesar de que hay muchos elementos de serie, también hay muchas horas de trabajo invertidas para lograr un vehículo funcional y efectivo.

Como en cualquier coche de carreras, se ha prescindido de lo superfluo para ahorrar peso y complicaciones, eliminando paneles interiores, revestimientos, moquetas y aislantes. Los asientos se han sustituido por unos baquets firmados por Recaro, con arneses de cuatro puntos de anclaje, y se ha añadido una protección perimetral de obligatorias barras antivuelco.
 



El Rally:
Todo hace pensar que el Transsyberia Rally lleva el mismo camino de lo que en su día fue el inicio del París Dakar. De aquel grupo de amigos, comandados por el desaparecido Thierry Sabine, que cruzaban el desierto de Argelia en moto, a la profesionalización de las últimas ediciones del Dakar, hay todo un abismo.
Sin tanta diferencia en sus comienzos, la organización del Transsyberia Rally adopta un esquema muy profesional en el que todavía existe compañerismo entre los participantes, sin olvidarse del espíritu puro de la competición. Motor World Event, la empresa alemana que organiza el rally, quiere que esto siga así de por vida, aunque mucho nos tememos que a medida que surja una mayor aportación entre patrocinadores y fabricantes, el espíritu amateur irá de-sapareciendo, como ocurrió en el rally africano.
Echando un vistazo a los vehículos participantes, observamos que no existe una diferencia abismal de tecnología entre equipos oficiales y privados, a pesar de que en la pasada edición Porsche alineó 26 unidades que dieron cierto color monomarca al evento.
La duración del rally es de 15 días y se celebra en la segunda quincena de julio, con un promedio de 50 equipos participantes. El recorrido tiene su origen en Moscú, para recorrer los más variados escenarios de la estepa rusa y Siberia a través de los 6.200 km que les separan de su destino final en Ulan Bator, Mongolia.
Así pues, las pistas rápidas, las zonas de arena, los interminables vadeos de río y las numerosas trampas de barro, son el día a día del Transsyberia Rally, cuya etapa más larga es de 984 km.

Ni que decir tiene que se ha eliminado el equipo de sonido y el navegador. También desaparece la consola central que además del selector del cambio automático secuencial y de los mandos eléctricos de las ventanillas, incorpora una palanca convencional para el freno de mano. Sin embargo, los controles para el bloqueo de los diferenciales y la suspensión neumática se ubican ahora en el panel frontal. Como material específico e imprescindible, encontramos un terratrip, un GPS y un pequeño flexo para la lectura de mapas.

 

Aunque no tenemos datos oficiales sobre el peso, creemos que con la cura de "adelgazamiento" y el equipamiento añadido para el rally, se queda más o menos igual que uno de serie. Así pues, la parte trasera que se había desprovisto de todo, alberga ahora las dos ruedas de repuesto, dos jerrycanes con 40 litros de combustible, planchas de arena y pala, tienda de campaña, extintor, dos cofres de aluminio con herramientas y repuestos, además de un cabrestante eléctrico desmontable para colocar en la parte delantera o trasera del vehículo. El compresor de aire para inflar neumáticos tiene una toma junto al asiento derecho y también vemos algunas tomas de corriente a 12 v. Asimismo, el sistema eléctrico se ha "blindado" contra el agua, utilizando unas cajas estancas para las centralitas y fusibles y se le añadido un cortacorrientes general.

Muy eficaz

La posición de conducción es francamente buena y muy amplia, algo que se agradece cuando se va a pasar tantas horas dentro del habitáculo. El volante mantiene sus reglajes de profundidad y altura, y el baquet se puede desplazar longitudinalmente, por lo que encontrar la postura ideal para cada talla no es ningún problema. Sin embargo, y pese a esto, la visibilidad del Cayenne hacia delante y hacia atrás sigue estando muy justa. En las trialeras hay que visualizar previamente la zona y conducir "de memoria" cuando estás sobre ella, porque es difícil ver lo que están haciendo las ruedas. En este terreno, el Transsyberia es una máquina imparable a la hora de franquear obstáculos, como bien pudimos comprobar en las selectivas pistas del SIP.

La posibilidad de anular todas las ayudas electrónicas y quedarnos sólo con el bloqueo del diferencial central y trasero, es un punto a su favor. La altura libre es excelente gracias al buen hacer de la suspensión neumática de altura variable y los ángulos de carrocería no están nada mal cuando la amortiguación trabaja en la posición más alta. Para preservar las partes mecánicas de la zona baja, hay un buen trabajo de robustas planchas de acero y protectores que cubren toda la parte baja. Si a esto le sumamos unos neumáticos M/T, con gran mordiente en las situaciones de poca adherencia, el éxito está asegurado demostrando una eficacia demoledora como pocas veces hemos visto en un todoterreno. Y todavía no hemos hablado del motor.

En las pistas rápidas, su hábitat natural al fin y al cabo, el Transsyberia llega a crear adicción cuando pisas el acelerador para exprimir los casi 400 CV que llevas bajo el capó. Su motor es inagotable y la cifra de par, con 500 Nm, te facilita mucho las cosas haciendo que sea muy fácil conducirlo a base de un comportamiento muy noble y predecible a la más mínima corrección del volante. Incluso en los apoyos de tierra más prolongados, la sensación de seguridad es total y el trabajo de la suspensión es muy bueno. Aquí hay que decir que en su posición estándar de trabajo son muy eficaces, absorbiendo con naturalidad las irregularidades del terreno, ahor bien, si lo ponemos en la más alta, pierde recorrido en extensión y el Cayenne se vuelve muy duro y "rebotón". Pero ya sabemos que esta posición sólo se utiliza para situaciones momentáneas. Por otro lado, no conviene olvidar los 2.300 kg que suponemos debe pesar, y que pasan su factura en las inercias que provocan en curvas.

Otra cosa que nos llamó mucho la atención es que no se aprecian ruidos estructurales, salvo el propio de las planchas de arena y algún que otro elemento del equipamiento, lo que deja entrever el minucioso trabajo de ajuste y ensamblaje en esta preparación off road.

Por el momento, el Transsyberia es una utopía que no está a la venta y aunque no hay que descartar su puesta en escena para el público, sería el más exclusivo de los Cayenne con un precio orientativo de unos 130.000 euros.

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