Iniciamos esta ruta en el aparcamiento del Hotel Río Ucero, y va a ser precisamente este río el que nos sirva de hilo conductor durante el primer tramo de la ruta. En apenas 900 metros se inicia la pista que va a ir remontando el cauce del río, con huertas, choperas y vegetación de ribera a un lado, y campos de labor al otro. Continuamos a lo largo de 8 kilómetros por la pista, que está en excelente estado y no plantea ningún problema, hasta llegar a la población de Sotos del Burgo. En este lugar destacan numerosas casas construidas al estilo tradicional de la comarca, con adobe, piedras, y maderas haciendo las funciones de vigas y dando solidez al conjunto, mientras que las cubiertas son de tejas. En Sotos encontramos numerosos ejemplos de este tipo de arquitectura popular en grave peligro de ruina que actualmente no reúnen, en su mayoría, las mínimas condiciones de habitabilidad y que se utilizan a menudo como corrales. Con calles de trazado irregular, la travesía del pueblo puede causar algún pequeño problema. Pero dejando a nuestra derecha la iglesia atravesamos fácilmente la población para retomar la pista a la salida, y continuar en dirección norte hasta salir al asfalto en la casilla 14. Luego y apenas a trescientos metros tomamos de nuevo una pista que nos conduce hasta las cercanías de la población de Ucero.
Úcero
Esta antigua población, fundada tras la repoblación de Osma en el siglo XII, es la puerta de entrada al Cañón del Río Lobos. Siguiendo por asfalto, a menos de un kilómetro del casco urbano, se encuentra el Centro de Interpretación de la Naturaleza del Parque Natural. Recomendamos la visita a este centro situado en un antiguo molino, más tarde convertido en piscifactoría, y donde hay abundante información sobre el cañón, cómo visitarlo, y una importante muestra de la fauna del lugar con numerosos ejemplares disecados, muchos de ellos pertenecientes a especies muy difíciles de contemplar en libertad o en grave peligro de extinción. Sobre el cerro que domina el valle se encuentran las ruinas del castillo de Ucero, de origen templario, que contaba con tres anillos defensivos como era habitual en las fortalezas del temple, y en el que destaca la torre del homenaje.
Tras la visita al centro de Interpretación continuamos por la carretera y en la casilla 22 giramos hacia el cañón, internándonos primero por asfalto y más tarde por un tramo de pista en este espectacular espacio natural. En apenas tres kilómetros llegamos a un aparcamiento donde se debe dejar el vehículo y continuar a pie. Es recomendable al menos ascender un kilómetro hasta la ermita románica de San Bartolomé, situada en un privilegiado lugar en el interior del cañón. Al igual que ocurre en otros lugares emblemáticos de la provincia de Soria como la Laguna Negra o las Lagunas de Neila, los fines de semana, especialmente en verano, suele haber muchísimos visitantes, mientras que los días de diario se puede visitar tranquilamente ya que prácticamente no hay nadie. Para recorrer el resto del cañón a pie se deben prever varias horas, y tener clara la forma de regresar, ya que la longitud total es de unos 25 kilómetros.
Desde el aparcamiento es necesario regresar hasta el mismo cruce de la casilla 22 (casilla 25), girando ahora a la izquierda para remontar el puerto a base de cerradas horquillas, hasta llegar al mirador de la Galiana. Allí recomendamos de nuevo una parada para observar el cañón ahora desde el alto, con buenas vistas del valle de Ucero, la población y el castillo. En este mirador hay que tener cuidado por que no existen protecciones al barranco. Desde el mirador vamos a continuar por asfalto hasta salir del parque natural, girando hacia la población de Herrera de Soria, que atravesaremos para tomar un nuevo tramo de pista, entrando desde aquí en la Tierra de Pinares.
Tierra de Pinares
A partir de este punto cambia el paisaje, y los campos labrados y formaciones de matorral dan paso a los extensos pinares que cubren todo el norte de la provincia de Soria. También aquí encontramos el peor tramo de pista de toda la ruta, con una subida en la que hay profundas roderas formadas por tractores, en un terreno en el que la presencia de barro puede convertir la zona en impracticable. Puede ser demasiado duro para los todocamino sin reductora, por lo que ofrecemos la alternativa de continuar por asfalto sin girar hacia Herrera, y hacerlo a la derecha en el siguiente cruce hacia Vadillo, donde se puede retomar la ruta. Continuando con la ruta propuesta, tras la difícil subida la pista mejora algo hasta llegar a una pequeña explotación agrícola donde hay varios vehículos abandonados Seguimos e iniciamos el descenso. En la casilla 31 hay un pequeño laberinto de pistas, que en realidad son distintas trazadas de la misma que continúa descendiendo, hasta llegar al llano donde aparecen de nuevo algunos cultivos y pronto alcanzamos Vadillo.
Desde esta población un nuevo tramo de pista señalizado como camino forestal "La Charcona" nos conduce siempre entre pinares hasta Navaleno. Durante siglos, los habitantes de Navaleno se dedicaron a explotar el bosque de pinos, exportando la madera a casi toda la península. Para ello se formaban grandes caravanas de carretas cargadas de madera, que se vendía en distintos puntos regresando con productos del lugar donde se hubiera vendido. Esta actividad se llamó Carretería, y llegó a tener mucha importancia hasta su declive en el siglo XIX, gozando incluso de privilegios otorgados por los reyes concretados en la llamada "Real Cabaña de Carreteros".
Desde Navaleno nos vamos a internar en el pinar a través de una pista asfaltada, aunque en algunos trozos ha desaparecido por completo el asfalto. Finalmente y siempre entre pinos, donde es posible avistar algún asustadizo ciervo, llegaremos a la estación de Abejar, abandonada, desde donde se cargaban los pinos en vagones de tren. Desde aquí una pista nos va a conducir de nuevo hasta la carretera N-234, que tomaremos durante un par de kilómetros para dejarla posteriormente y girar en dirección a Muriel Viejo junto a una gran ermita y una fábrica en ruinas.
Pronto vamos a tomar de nuevo una pista que se dirige hacia Cabrejas del Pinar, donde son visibles las ruinas de su castillo, y pasamos por una estación también en ruinas. Bordearemos la población de Cabrejas para tomar un largo tramo de pista que se dirige ahora hacia el sur, atravesando parte del espectacular Sabinar de Calatañazor. Luego el bosque deja paso sólo a algunos cultivos en un terreno pedregoso. Finalmente salimos al asfalto junto a Muriel de la Fuente. Al norte de este pueblo se encuentra la Fuentona, el espectacular nacimiento del río Abion. Continuaremos junto al cauce de este río hasta la población de Abioncillo de Calataña-zor. Desde allí, avanzando apenas cuatro kilómetros, alcanzaremos la villa amurallada, donde pondremos punto y final a esta ruta.