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Miércoles, 20 de septiembre 2017
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3. G´DAY! OUTBACK EXPERIENCE 2007

La gran duna roja o “Big Red” tiene 90 m de altura y se eleva 365 m sobre el nivel del mar. Su presencia es emblemática en el desierto de Simpson y muchos turistas llegan con el deseo expreso de remontarla en sus 4x4.
La gran duna roja o “Big Red” tiene 90 m de altura y se eleva 365 m sobre el nivel del mar. Su presencia es emblemática en el desierto de Simpson y muchos turistas llegan con el deseo expreso de remontarla en sus 4x4.
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Este es el habitual saludo de las amables gentes del interior. Estamos en pleno corazón del continente australiano, aquí todo es inmenso y los habitantes parecen contrarrestar tal exageración acortando las palabras y creando una jerga local peculiar a veces incomprensible. El paisaje atípico de este territorio de arenas rojas, repletos arroyos y verdes extensiones nos hace olvidar que estamos en el desierto, aunque la imprevisible meteorología no deja de recordarnos la hostilidad y la dureza del Outback. Por Virginia Pastor

Tras una lluviosa noche en Arrabury nos levantamos antes del amanecer para tomar un café tranquilo sin las molestas moscas, y disfrutar del espectáculo de un cielo que se iba pintando con todos los colores imaginables haciendonos olvidar las amenazantes nubes.

Los rodeos son una auténtica exhibición de habilidad y trabajo en equipo, y los espectadores se vuelcan en estos espectáculos.

Día 4- Cordillo Downs Rd - Cordillo Downs - Cadelga Ruins - Birdsville

En cuanto el sol despuntó, además de las moscas, cientos de loros y cotorras llenaron el aire provocando un estruendo casi insoportable para nuestros oídos que ya se estaban acostumbrando al silencio. De nuevo a bordo de nuestros vehículos continuamos la pista de Birdsville, una emblemática ruta esencial para los que quieren recorrer en 4x4 el interior de Australia. Al poco tiempo empezó a llover, así que paramos en una granja abandonada, Cordillo Downs, y nos entretuvimos explorando los utensilios y herramientas que un día sirvieron para esquilar ovejas, arreglar aperos o calentar la comida. Cuando aflojó la lluvia aquello era increíble, ya que la estepa seca y polvorienta se volvía verde por momentos y brotaban flores blancas y amarillas. Por otro lado la pista que debíamos transitar se había convertido en un lodazal, y aunque en un principio disfrutamos una barbaridad pisando todos los charcos que encontrábamos y camuflando los coches bajo el barro rojo, al poco tiempo el camino se había convertido en una alfonbra deslizante. Gracias a la increíble tromba de agua que cayó comprobamos lo que ya nos habían advertido sobre los radicales cambios de tiempo en el Outback y la importancia de viajar con los vehículos preparados para cualquier imprevisto. Esto nos permitió disfrutar de la excelente equipación de nuestros coches y continuar un viaje, que de otra manera se hubiera visto truncado. Aunque se hacía casi imposible mantener los coches en línea recta, no tuvimos ningún problema en sortear profundos charcos, barro y piedras. Además, estábamos preparados para todo: con gasolina, agua, comida y swags. Si se hubiera dado la circunstancia de quedarnos bloqueados no hubiéramos tenido ningún problema en detenernos y esperar a que el tiempo mejorase. Llegamos a Birdsville bajo un sol abrasador, y una vez allí almorzamos en un emblemático local de la ciudad, The Birdsville Bakery; una curiosa panadería con una bonita decoración, donde se pueden degustar tartaletas de carne de pollo, canguro, vaca o emú, y admirar la obra de algunos artistas locales. Birdsville es famosa por su legendario hotel, construido en 1884 y reconstruido tras un incendio, y por ser la cuidad más aislada de Australia, recostada entre el desierto Simpson y el pedregoso desierto de Sturt. Al principio establecida como un centro de paso de todas las rutas del ganado, ahora es un popular destino turístico. Pudimos visitar el asombroso museo de Birdsville, donde John Menzies conserva los más increíbles instrumentos de trabajo, maquinaria, herramientas, herrerías, guarniciones, carretas, etc... de los primeros pobladores y ver cómo se las ingeniaban para sobrevivir en tan extremas condiciones. Nos alojamos en el emblemático hotel y tras un descanso cenamos una típica barbacoa utilizando platos y tazas esmaltadas como antaño. Más tarde, en el pub, repleto de colores, botellas, pegatinas de todos los rincones del mundo, y cómo no, de cientos de sombreros llenando el techo, disfrutamos de la música australiana, la cerveza y la conversación con las amables gentes del lugar. Realmente el hotel es un genuino icono australiano, que recoge la esencia del Outback: la hospitalidad, la comida y la cerveza bien fría, con la habitación a un paso. Es imprescindible alojarse allí.
Distancia aproximada 300 km.

Día 5. Birdsville - Big Red - Eyre Creek - Big Red

Por fin el gran día. Tras un buen desayuno, dejamos Birdsville con cierta tristeza por lo agradable del lugar, pero pronto nuestra atención se dirigió, tras recorrer una pequeña distancia, hacia la maravilla que teníamos frente a noso-tros: la gran duna roja, la Big Red, emblemática del desierto de Simpson y comienzo de otra aventura. Tras preparar los vehículos, desinflar las ruedas y colocar los banderines para evitar sorpresas al otro lado de las crestas, nos encaramos hacia este prodigio del Outback; tiene 90 metros de alto aunque se eleva a 365 metros sobre el nivel del mar y es frecuentadísima por viajeros del 4x4 que no quieren marcharse sin intentar, por lo menos, abordarla. El desierto de Simpson abarca 170.000 km2 de tres estados australianos, con lo que la protección del mismo también está repartida en diferentes organismos oficiales. Esta extensión está compuesta por una sucesión de dunas que tienen alrededor de 500 km de largo y hasta 35 m de alto. Muchos visitantes se tienen que conformar con acercarse a las faldas de cada franja para poder disfrutar del escenario y de las ocres arenas. Pero quien viaja en un todoterreno puede aventurarse hacia el corazón del desierto acometiendo por el centro de la gran duna roja o buscando alguna alternativa más asequible si no consigue remontarla. Existen dos rutas que discurren de este a oeste para cruzar el de-sierto: la llamada French Line y la Rig Road. La primera, de 438 km, es la más directa, pero también la de mayor dificultad, porque hay que sortear dunas continuamente, empezando, si se acomete desde Birdsville, por la gran duna roja. La segunda ruta es más larga, 703 km, pero más fácil, ya que fue abierta para instalar plataformas perforadoras de aceite. Las dos rutas concurren en Poepple Corner, el cruce de los Estados del Norte, Sur y Queensland que lleva el nombre del primer explorador europeo que atravesó el Simpson en 1880.

Desde la altura vemos lagos y arroyos brotando en medio de la aridez, inmensas acacias, majestuosas águilas
y pequeños reptiles que se mimetizan
con la arena.

Nosotros, con todo el ímpetu que da la ilusión y la confianza en nuestros preparadísimos vehículos, iniciamos el ascenso a la Big Red, lo culminamos con éxito y nos detuvimos en la cresta de la duna para observar la descomunal extensión y los contrastes una vez más de los lagos y arroyos brotando en medio de tan árido paisaje, inmensas acacias y otras especies vegetales, majestuosas águilas y pequeños reptiles que se mimetizaban en la cálida arena. Allí experimentamos la conducción en arena y probamos el funcionamiento de los bloqueos ARB y la potencia de los motores. Después de un rato muy divertido iniciamos la ruta francesa, que alternaba grandes llanuras, algunas no eran más que lechos de lagos -secos en ese momento- y dunas, y otra extensión, y dunas. Cuando llegamos a Eyre Creek nos quedamos perplejos por la cantidad de agua que llevaba el arrollo. Tras inspeccionar la profundidad y comprobar que el nivel del agua era aceptable para cruzarlo con los coches, pasamos algunos vehículos del convoy con dificultades, pero ante la posibilidad de dar al traste con la expedición la organización decidió que era mejor dar la vuelta y no correr riesgos innecesarios. Cuando este arrollo crece es imposible vadearlo y hay que volver hacia atrás y desviarse unos 30 km hacia el norte para acometer un paso asequible. Desolados por no poder llegar al destino marcado para hacer la ruta de retorno prevista al día siguiente por Rig Road, volvimos, instalamos el campamento al pie de la gran duna y pasamos la tarde disfrutando de los vehículos, subiendo y bajando dunas. También ayudamos a algunos viajeros intrépidos que se quedaban atascados en la arena, contemplamos el atardecer con unas buenas cervezas, y acampamos con nuestros swag bajo las estrellas, junto a una plácida hoguera y una cena excelente de la mano de nuestros compañeros de viaje de Tri State Safaris.

Día 6. Big Red - Birdsville - Rodeo - Birdsville Track to Mungerannie

Tras el cambio de itinerario salimos del desierto de Simpson, revisamos los coches para volver a circular por las pistas pedregosas y retornamos a Birdsville para retomar la Birsville Track en sentido sur, dirección Mungerannie. El camino no dejaba de ofrecernos sorpresas y al pasar por Geake Hill nos detuvimos. Estábamos junto a la tumba de la familia Page, cuyos cinco miembros fallecieron no hace muchos años, en 1963, tras abandonar su vehículo averiado y aventurarse a caminar erráticamente por el desolado páramo, posiblemente en busca de agua. Fueron encontrados y enterrados semanas más tarde en el mismo en lugar en el que hallaron los cuerpos. Y con el desasosiego al imaginar tanta desventura, tan triste final y la lección aprendida, seguimos camino. De repente nos sentimos aliviados cuando a lo lejos vimos gente y bullicio y nos encontramos inmersos en un concurso de auténticos cowboys. Nos quedamos sorprendidos y absortos, al igual que el público y los participantes que nos observaban como si hubiéramos llegado de otro planeta, quizás porque nuestras indumentarias de aventureros no iban acordes con sus ropas, botas y sombreros de vaquero, aunque intentamos integrarnos e informarnos sobre el motivo y de-sarrollo de la exhibición. Nos contaron que cada equipo estaba compuesto por cuatro personas: uno a caballo se mezclaba entre el rebaño blandiendo el lazo que lanzaba sobre la res, y tras sacarla de la manada los otros tres compañeros debían inmovilizarla y marcarla con pintura en la frente. Todo esto en el menor tiempo posible y demostrando la habilidad y compenetración del equipo. El espectáculo era único y muy divertido y nos sorprendió la afición del público que estaba volcado con los participantes y con este tipo de espectáculos. Nos tuvieron que arrancar literalmente del recinto para que volviéramos a los coches y continuamos el largo camino que nos quedaba. La ruta de Birdsville tenía fama de ser la más arriesgada del Outback, y aunque en la actualidad ya no resulta tan peligrosa, sigue siendo la más desolada del país. Había que conducir con precaución a pesar de que eran escasos los vehículos con los que nos cruzábamos, pero la cantidad de fauna que pudimos observar al atardecer suponía un continuo sobresalto. En esta zona las precipitaciones son escasísimas, y aunque a lo lejos se podían divisar onduladas colinas talladas por el paso del tiempo, el paisaje era increíblemente plano y seco. Este territorio estuvo ocupado antaño por tribus aborígenes que fueron masacradas por los europeos cerca de Koonchera Dune. También supimos que allí nos podíamos tropezar con la serpiente más peligrosa y mortal del mundo, e infinidad de vida salvaje algo más amable. Sin embargo, la situación de Mungerannie suponía un oasis en medio del desierto. A principios de siglo fue un puesto policial y en la actualidad ofrece alojamiento, zona de acampada, combustible, comida y un ambiente cordial. Las instalaciones están situadas junto a un río donde además de pescar y darse un buen baño, es posible observar infinidad de aves acuáticas. Nosotros llegamos a Mungerannie con el tiempo suficiente para darnos una buena ducha, colocar el campamento junto al río y mientras nos preparaban una idílica cena, compartir las experiencias del largo día con los dueños del establecimiento apostados una vez más junto a las frescas cervezas que nos estaban aguardando.
Distancia aproximada 315 km.

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