|
Relacionados
Enlaces
Descargas
|
|
|
Entre los valles del río Leza y del Cidacos, en La Rioja, se extiende una comarca montañosa que quedó prácticamente abandonada entre 1.960 y 1.975, en la que se cuentan hasta medio centenar de poblaciones deshabitadas. En esta ruta, a través de bellos parajes, visitaremos algunas de ellas. María de la EsperanzaComenzamos esta ruta en la población riojana de Enciso, en el profundo valle del río Cidacos. Sobre el estrecho puente que cruza el río ponemos a 0,0 el cuentakilómetros parcial para girar en dirección Soria, e inmediatamente comenzamos a ascender por una nueva carretera que dejamos en la casilla 3 para continuar subiendo, ahora por pista. Pronto, delante nuestro, es visible La Escurquilla, primera población abandonada que vamos a visitar. Desde La Escurquilla nos vamos alejando del valle manteniéndonos siempre en la pista principal, hasta que los pinos dejan paso a un bien conservado hayedo. Allí cambiamos de dirección para dirigirnos ahora hacia el norte. En este tramo encontramos paisajes muy bellos, con pequeños arroyos que se despeñan en cascadas. Poco después al fondo, sobre una colina, vemos la población de Larriba, por la que no pasamos. Finalizado el hayedo descendemos hacia el valle. Pronto volvemos a subir, y tras remontar una colina bajamos hacia Torremuña. Desde allí regresamos por el mismo camino hasta el mismo punto de la casilla 14, donde tomamos ahora la pista que sale tras un paso canadiense, otra vez en subida. En la casilla 20 remontamos el collado y cruzamos una pista nueva que se está construyendo para instalar aerogeneradores. En este punto vemos al frente, en una cota inferior, la población de La Santa, nuestro siguiente destino, y descendemos hacia ella tras pasar por una pequeña ermita.
Desde La Santa continuamos por la pista principal, que discurre a media ladera hasta salvar un profundo valle. En la casilla 24 la dejamos para girar a la derecha en bajada por una pista que está más estropeada que la anterior, pero que tampoco plantea ningún problema. Pronto resulta visible nuestro siguiente destino, Ribalmaguillo, lugar hacia el que descendemos. De hecho podemos continuar con el coche hasta la misma puerta de su pequeña iglesia, que amenaza ruina. Regresamos por el mismo camino hasta la pista principal y continuamos por ella hasta la casilla 27, en la que iniciamos un nuevo descenso, esta vez hacia la población de La Monjía. El camino no tiene salida, por lo que regresamos de nuevo para encontrar el asfalto junto a Santa Marina, población ésta que, quizá por tener carretera, no quedó totalmente abandonada. Santa Marina cuenta con una docena de habitantes, y aun así, su aspecto no es muy diferente a las anteriormente visitadas. Pronto dejamos la carretera para visitar el último pueblo de este recorrido, El Collado. Después volvemos por el mismo camino hasta la carretera por la que finalmente descendemos hasta llegar a Robres del Castillo, en el valle del río Jubera, donde damos por finalizada nuestra ruta. |