El segmento de los vehículos pick-up representa una parte muy especial del mercado todoterreno con un enfoque de uso para trabajo pero en el que se ofrecen algunas posibilidades para una utilización un poco más lùdica. Y en este sentido este Mitsubishi L200 es un claro ejemplo de esta segunda faceta del vehículo pick-up, como un vehículo de uso recreacional.
Su estética no deja lugar a dudas de que se trata de un modelo que es mucho más que un coche de trabajo, aunque también se pueda usar en este sentido. Y con esta nueva versión aún más potente queda aún más clara esta utilización para el ocio y el esparcimiento.
La versión que hemos probado en esta ocasión es la que incorpora el motor más potente, con el máximo equipamiento y sobre todo con el sistema de tracción más eficiente. Y este último detalle es muy importante ya que supone una garantía de comportamiento ágil y seguro en todo tipo de terrenos.
| Junto a su aspecto llamativo, su motor potente y su buen equipamiento, este nuevo L200 aporta un toque deportivo que le permite circular rápido pero con unas suspensiones muy secas. |
El problema fundamental de los pick-up, sobre todo cuando se trata de usarlos para otros meneteres diferentes a los del trabajo, es su falta de seguridad. Se trata de vehículos de más de cinco metros que en el resto de los casos llevan una tracción 4x4 conectable sólo en terrenos deslizantes, mientras que de forma regular deben circular con tracción trasera, con lo complejo que esto puede llegar a ser.
Pues bien, este L200 incorpora la tracción Superselect y esta permite además de rodar en los modos habituales de los pick-up, con tracción trasera, tracción 4x4 con el 50% del par sobre cada eje y tracción 4x4 con marchas reductoras una cuarta opción, la más importante, la de circular con la tracción 4x4 en todo momento, incluso en carreteras de buen asfalto.
Y esa es una gran diferencia con respecto a su competencia, una diferencia que se llama seguridad de marcha.
Esta nueva gama del L-200 mantiene su estética llamativa y aporta algunos detalles nuevos en su frontal que le hacen aún más llamativo. Y también un detalle que puede pasar desapercibido, el tener una ventanilla practicable en el cristal posterior. Eso sí, el mando para su accionamiento está situado en la consola central en una parte muy baja lo que puede hacer que este detalle pase desapercibido. Pero es interesante.
Hemos hablado de su sistema de tracción, realmente bueno por la seguridad que proporciona en carretera con el suelo mojado, por ejemplo. Y en general en cualquier pista donde la tracción 4x4 sin bloqueo del diferencial permite rodar de manera ágil y al mismo tiempo con seguridad.
Llegamos a su motor, que resulta muy interesante. Se mueve con bastante soltura por la parte baja, pero es en la zona alta del cuentavueltas donde demuestra diferencias con su antecesor. Ofrece más alegría de marcha y hace que nos olvidemos con frecuencia de que llevamos un vehículo de tipo pick-up por su agilidad de movimientos. Es un motor muy interesante porque además combina unas buenas prestaciones con unos consumos bastante ajustados para tratarse del tipo de vehículo que es.
Sin embargo, como ya nos ocurriera con el nuevo Montero de 200 CV, lo que se echa en falta, sin duda, es una caja de cambios de seis marchas. Con ello su funcionamiento sería mucho más suave, con menos ruido del motor y sobre todo con una notable reducción del consumo.
Otro aspecto muy interesante es su buen equipamiento que incluye un control de tracción y de estabilidad activo que resulta muy eficaz (desconectable mediante una tecla en la consola). De esta forma, con la combinación de la tracción 4x4 con posibilidad de uso permanente y este sistema electrónico de ayuda su funcionamiento es agradable y muy seguro.
Con la llegada del nuevo Mitsubishi L200, del Toyota Hilux y de las nuevas versiones del Nissan Navara, del que nuestros lectores tienen información en esta revista, nuevamente el segmento de los vehículos pick-up da un notable paso adelante. Este del L200 sin duda es un paso importante.