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Con esta tercera entrega cerramos el triángulo daliniano, formado por los museos de Púbol, Portlligat y Figueres. La tercera etapa nos lleva al punto más al norte de nuestra ruta por la Costa Brava, Port de la Selva, desde el cual atravesamos el monte Sant Salvador de Verdera hasta llegar al espectacular Monasterio de Sant Pere de Rodes, para después descender hacia Vilajuiga y finalizar en Figueres, tras una visita a lugares tan interesantes como Peralada o Vilabertrán. Como es una ruta para combinar con la conducción off-road, le hemos añadido 17,5 kilómetros de interesantes pistas.En esta última etapa iniciamos nuestro recorrido frente a la Casa-Museo que el genial artista dejó como legado en Portlligat, junto a Cadaqués. Antes de abandonar esta población, podemos dar un paseo y admirar su extraordinaria belleza y visitar, por ejemplo, la iglesia de Santa María que preside el núcleo antiguo. Es una construcción bastante austera en su imagen exterior, pero que cuenta con un magnífico retablo, obra del artista catalán Pau Costa, y que fue terminada por Juan Torras. También podemos acercarnos al incomparable Faro del Parque Natural de Cabo de Creus, desde el cual podemos apreciar espectaculares panorámicas. De allí nos dirigimos a la carretera GI-614 (casilla 5) y por ella subimos el puerto hasta llegar a un cruce en forma de rotonda, en la cual debemos tomar la primera salida, en dirección al restaurante (casilla 6). En los primeros metros atravesamos una zona habitada, después tomamos ya la pista que nos llevará a Port de la Selva (casilla 8). Es una zona bastante árida, de vegetación baja y con una fuerte tonalidad amarillenta, procedente de la abundante hiniesta existente. Estamos circulando por un parque natural, por lo cual debemos mostrar siempre el máximo respeto por la naturaleza y no abandonar, bajo ningún concepto, la pista. Una vez en la localidad de Port de la Selva (casilla 13), seguimos las indicaciones de nuestro rutómetro para iniciar la ascensión al Monasterio de Sant Pere de Rodes, en el kilómetro 16,9 de etapa (casilla 16). Desde esta carretera, las vistas de la población que acabamos de dejar son sencillamente espectaculares. La carretera asciende y serpentea por la montaña, hasta alcanzar la cima y con ella el acceso a las ruinas del monasterio, construido a partir del siglo X. Este monumento puede visitarse con horario de 10 a 17,30 horas, a un precio de 3,6 euros por persona (tel. 972287559). Está abierto cada día excepto los lunes. Muy cerca encontramos también las ruinas de la iglesia de Santa Helena y del castillo de Sant Salvador de Verdera. Una vez hechas las pertinentes visitas, descendemos por el otro lado de la montaña, por una zona con presencia de dólmenes, hasta llegar a la población de Vilauiga (casilla 17), donde iniciamos un nuevo tramo de pista (en la casilla 19) rodeado de extensiones de cereales, oliveras y, sobre todo viñedos. Estos tramos de pista incluyen el vadeo de un pequeño riachuelo, en la casilla 33. En estas tierras la producción de vinos es reconocida por su contrastada calidad, con denominación de origen de Peralada. Y precisamente otro punto de visita importante en la zona es la población de Peralada. En el marco de un núcleo antiguo desarrollado a su alrededor se encuentra el castillo de Peralada, sede de un casino de juego, una de las claves que ha estimulado la afluencia de turismo a la zona. Para los aficionados al golf, destaca el excelente campo del Hotel Golf Peralada, con 18 hoyos. Siguiendo nuestro recorrido, justo antes de llegar a la capital del Alt Empordà, Figueres, encontramos la población de Vilabertrán en el kilómetro 58,9 (casilla 42), donde podemos contemplar y visitar la Canónica de Santa María, un conjunto monumental que reúne una iglesia de tres naves, un campanar lombardo y un claustro de los siglos XI al XIII. Para finalizar el recorrido, una carretera local nos lleva a Figueres (casilla 46), donde cerramos nuestro recorrido bajo la Torre Galatea, ya en el Teatre-Museu Dalí. Además de este museo, la capital ampurdanesa tiene varios focos de atención, como el Museo de l'Empordà, el Museo de Juguetes, la iglesia de Sant Pere y el castillo de Sant Ferrán. Por supuesto, todas estas visitas son muy recomendables. Por Ramón Ortiz |