La solvencia, robustez y polivalencia del todocamino de Skoda como aliado para el uso diario y para las vacaciones ha llevado a la firma a prolongar la vida del Scout renovando su imagen. Los elementos más evidentes de esta evolución son la nueva parrilla delantera con 19 tiras verticales dentro de un marco cromado en cuya parte superior destaca el logo de Skoda, los agrandados faros delanteros, que ahora pueden incorporar opcionalmente luces de xenon y función de alumbrado adaptativo. Y sin abandonar el sistema de iluminación, el parachoques delantero, que puede acoger faros antiniebla con alumbrado de curva. Se ha buscado, además, una combinación armoniosa de los elementos de protección con el nuevo color exterior Rosso Brunillo. En el resto de los apartados el modelo mantiene los últimos cambios que había recibido: la protección del carter en su parte inferior que le proporciona carácter todocamino, sus 179 mm de distancia libre al suelo, tracción 4x4 controlada por un embrague Haldex de cuarta generación que permite derivar hasta un 85% de par motor a un única rueda para superar obstáculos y asegurar un buen avance en superficies difíciles o en condiciones invernales. Permanecen, asimismo, las dos motorizaciones del modelo, el gasolina 1.8 TSI de 160 CV (Euro 5) y el diésel 2.0 TDI PD DPF de 140 CV (Euro 4), ambos asociados a un cambio manual de seis velocidades. El habitáculo mantiene sus cualidades en lo referente a la habitabilidad, comodidad, calidad de materiales y acabado acordes con el resto del conjunto, y una capacidad de maletero de hasta 1.655 litros. Como detalle añadido, el climatizador bizonal del Scout equipa ahora un sensor que va midiendo la calidad del aire que entra en el habitáculo de modo que, si es preciso, pone en funcionamiento de forma automática la función de renovación del aire interior. |