Comenzamos este recorrido en la localidad granadina de Loja, por la que pasa la autovía A-92, y por cuya salida 193 debemos acceder al trazado de la antigua carretera nacional, donde se encuentra el hotel Manzanil. En este lugar ponemos a 0,0 el cuentakilómetros parcial para iniciar la ruta. Sólo 100 m después giramos hacia la izquierda, siguiendo las señales que indican hacia La Presa y Mármoles Nácar. Inmediatamente torcemos otra vez a la izquierda, continuando paralelos a la tapia del cementerio y hacia la autovía, que muy pronto atravesamos por un túnel, comenzando en este punto una pista muy ancha pero con el firme bastante deteriorado, y en la que debemos prestar atención porque podemos encontrar algún camión.
Continuamos siempre de frente, dejando en la casilla 6 a nuestra derecha la variante que se dirige hacia una explotación de mármol - Mármoles Nácar-, actividad muy extendida en esta comarca, ya que la sierra de Loja alberga en su interior esta preciada variedad de piedra, conocida y explotada desde hace siglos. Circulamos entre olivos dirigiéndonos hacia la sierra, y tras pasar una cancela el camino se estrecha introduciéndose en un pequeño valle flanqueado por un vasto y retorcido roquedal. El camino se vuelve lento, pedregoso e incómodo, y va serpenteando por el valle ascendiendo continuamente. Pronto dejamos el valle por la ladera de la izquierda, pasando junto a una balsa de agua, y entrando en un pequeño trozo de pista cementada, para llegar por fin a la zona alta de la sierra de Loja, a un paisaje desarbolado en el que encontraremos restos de canteras. A nuestra derecha un parque eólico preside la cumbre más alta de la serranía, hasta que en la casilla 12 alcanzamos un cruce en el que tomamos a la izquierda, entrando poco después en otro tramo de pista cementado. Este camino se dirige hacia la población de Salar, por lo que en la casilla 13 giramos, ahora a la derecha, en dirección sur. Una nueva cancela indica que salimos del término municipal de Loja, y ya en la casilla 15 salimos a otra pista en la que otra vez tomamos a la derecha. Poco a poco comenzamos el descenso, junto a la pista se aprecian algunos cultivos de secano, y pequeñas parcelas de almendros u olivos. La pista serpentea bajando hacia el valle, ya visible, en el que se asientan las localidades de Zafarraya y Ventas de Zafarraya, nuestro siguiente objetivo.
Entre la sierra de Alhama y la de Loja, el valle en el que se sitúan estas poblaciones es extremadamente fértil, por lo que en él se cultivan numerosas frutas y hortalizas, que han provocado la pujanza económica de esta comarca. En la casilla 19 reencontramos el asfalto, llegando muy pronto a Zafarraya, localidad que bordeamos, y poco después a la cercana Ventas de Zafarraya, desde donde nos dirigimos hacia Alhama.
Nuestro paso por el asfalto es bastante breve, ya que en la casilla 24 lo dejamos para internarnos en las últimas estribaciones de la sierra de Almijara. En este primer tramo encontramos numerosas casas dispersas por el monte, y algunos prados y cultivos, hasta que en la casilla 30 debemos atravesar la campa asfaltada de una nave para tomar una ancha pista señalizada hacia "Zona de Acampada".
En buen estado, esta pista comienza a ascender suavemente colgada a media ladera en buena parte de su recorrido. Tras varios kilómetros pasamos junto a un área recreativa donde también está habilitada una zona de acampada, y la pista continúa a través de un frondoso pinar que cubre las laderas. Pronto la pista salva la última estribación de la sierra de Tejeda, y nos ofrece excelentes vistas de toda la comarca de la Axarquía. En días claros esa vista puede extenderse, incluso, hasta el cercano Mediterráneo. Pronto la pista comienza a descender, pasando junto a otro área de descanso situado en un frondoso valle donde nace un manantial, y finalmente en la casilla 33 alcanzamos el asfalto, llegando a las afueras de la población de Alcaucín, donde continuamos por asfalto hasta llegar a la parte antigua del pueblo. Entre las casillas 35 y 40 está descrita la forma de atravesar el pueblo, una villa típicamente andaluza, de calles estrechas y empinadas y casas encaladas y cubiertas de macetas con flores.
En cualquier caso deberemos salir del pueblo junto al cementerio, donde comienza una pista que va serpenteando entre chalets, y es que el excelente clima del que goza durante todo el año esta comarca malagueña está provocando -como veremos desde aquí y hasta el final de la ruta- la construcción de infinidad de viviendas. Poco antes de Canillas de Aceituno retomamos el asfalto, por el que continuamos durante algunos kilómetros, pasando por Sedella, para finalmente, poco antes de Salares, tomar a la izquierda una ancha pista que muy pronto asciende hacia la sierra. Siempre colgada a media ladera, la pista sube casi hasta los 1.800 m de altura, pasando bajo el pico Puerto, para poco después iniciar el descenso, ahora a través de un firme blanquecino y poco compacto, muy resbaladizo, que obliga a extremar la prudencia.
Tras más de 25 kilómetros de pista, retomamos el asfalto en la casilla 54, descendiendo ahora vertiginosamente hacia la localidad de Cómpeta, una de las más grandes de la Axarquía, recostada en las laderas de la Sierra de Almijara. Desde Cómpeta aún nos resta un largo tramo de pista, pasando en primer lugar por un curioso hotel, La Casa de la Mina, situado en un espacio natural privilegiado, y luego junto a las ruinas de la llamada venta del Jaro, situada en el antiguo camino real que comunicaba esta comarca con la capital granadina, para finalmente descender a la bella localidad de Frigiliana. Desde allí unos pocos kilómetros de asfalto nos conducen a Nerja, donde ponemos punto y final a este recorrido.
Por Francisco Díaz