Quizá la Serie III de los Land Rover Británicos sea una de las gamas del fabricante británico menos conocidas en nuestro país. Los Serie I llegaron importados a España en cantidades relativamente importantes, y los Serie II fueron producidos por Santana con muy pocas diferencias con respecto a los modelos británicos. Pero en cambio los Serie III españoles de Santana pronto seguirían un camino distinto al de sus homólogos británicos como anticipando la próxima ruptura.
Francisco DíazEn septiembre de 1971 la firma británica hizo público la renovación de su gama Land Rover con la aparición de la nueva Serie III. Exteriormente esta evolución del conocido Land Rover es fácilmente reconocible con respecto a sus antecesores directos de la Serie IIA debido, especialmente, a su nueva parrilla delantera, fabricada ahora en plástico ABS, aunque curiosamente en algunos mercados como el australiano renegaron de esta novedad y fue necesario regresar a la parrilla metálica. Recordaremos que los faros ya se habían trasladado de la parrilla central a las aletas en la serie anterior ó IIA. También en el interior el parco cuadro de instrumentos abandonaba su primitiva ubicación en el centro del salpicadero para situarse por fin frente al volante. Pero la mayoría de mejoras quedaban ocultas a simple vista y afectaban a aspectos técnicos. Entre ellas la más importante era, sin duda, la nueva caja de cambios, ahora con todas las velocidades sincronizadas. También se trabajó en aspectos como mejorar la suavidad de las palancas para introducir la tracción total y la reductora, así como la dureza del embrague, un aspecto muy criticado en las series anteriores y que los técnicos de Land Rover aseguraban haber mejorado en un 30 %. Un nuevo alternador más potente, el cambio en la ubicación de la batería, un eje trasero reforzado, tambores de los frenos revisados y posibilidad de adquirir opcionalmente un sistema de servofreno y multitud de pequeñas mejoras completaban los cambios. La gama constaba de las conocidas versiones largas cuya distancia entre ejes era de 109 pulgadas y las cortas de 88, con multitud de variantes de carrocería, en la que los llamados Station Wagon correspondían a los modelos mejor equipados, con un interior más cuidado y detalles cómo los asientos envolventes en las plazas delanteras o el techo forrado. En cuanto a la mecánica, conservaban la tracción trasera con la delantera conectable y la suspensión por medio de ejes rígidos y ballestas. Estaba disponible con tres motores: los conocidos cuatro cilindros de 2,2 litros en versiones gasolina y diésel, y un seis cilindros de gasolina, este último disponible sólo en las versiones de batalla larga. Aunque puede englobarse dentro de esta Serie III, sobre el modelo V8 trataremos en otra ocasión. La Serie III se mantuvo en producción hasta principios de los años 80, cuando apareció el "One Ten", más tarde conocido como Defender, que adoptando el esquema técnico de los Range Rover -muelles y tracción permanente- terminó con la saga de los Land Rover británicos de ballestas. |