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Entre las comarcas burgalesas de Ubierna y la Bureba, transcurre este recorrido, en el que además de pueblos abandonados recorreremos parte de un antiguo trazado ferroviario desmantelado recientemente. Por María de la EsperanzaComenzamos el recorrido en la localidad de Sotopalacios, en la que destaca su castillo que data de los siglos XIV y XV. La bonita construcción tiene un aspecto más palaciego que de fortificación, y aún hoy en día sus propietarios lo utilizan como vivienda habitual, por lo que es uno de los mejor conservados de toda la provincia de Burgos. Desde Sotopalacios partimos en dirección norte para tomar la carretera que se dirige a Villarcayo. Una vez pasada la población de Villaverde-Peñahorada, frente a las instalaciones de una cantera, tomamos la vía de ferrocarril desmantelada por la que continuamos hacia el norte, pasando pronto por dos cortos túneles y después por la estación fantasma de Peñahorada. La conducción por la vía no plantea ningún problema salvo por el firme, constituido por gravilla utilizada como asiento para la vía férrea, que es bastante agresiva con los neumáticos, por lo que recomendamos presiones altas. Más adelante el trazado férreo pasa al lado de la población de Cobos, junto a Molina, deshabitada la mayor parte del año aunque en verano recupera a algunos de sus antiguos vecinos. En la casilla 12 dejamos la vía poco antes de Quintanaruz, otra localidad casi deshabitada en la que destacan grandes caserones de piedra. Tras cruzar por debajo de la vía tomamos una pista en buen estado que se aleja del asentamiento en dirección sureste, entre campos de labor y suaves colinas. Por ella accedemos a Melgosa sin llegar a internarnos en el pueblo.
El camino que conduce desde Melgosa hasta el despoblado de Valdearnedo puede plantear dificultades con barro, debido a la consistencia arcillosa del terreno. Después de remontar un pequeño collado, la pista desciende paralela al arroyo en cuyos márgenes se cultiva cereal, hasta que la población es visible delante nuestro, al fondo del valle. Tras la visita a Valdearnedo, la pista, ya en mejor estado, continúa a través de un curioso paisaje de aspecto casi lunar formado por colinas blanquecinas y erosionadas. Justo antes de Arconada, reencontramos el trazado férreo, por el que seguimos hasta Lences de Bureba. Desde aquí, por asfalto, nos dirigimos a Poza de la Sal, pueblo natal de Félix Rodríguez de la Fuente (1928-1980), donde merece la pena la visita al castillo, situado en un espectacular emplazamiento desde el que se divisa toda la comarca que hemos atravesado para llegar hasta aquí. También merecen una visita las antiguas salinas, situadas en el cauce del arroyo.
Desde el castillo regresamos hasta el pueblo, para internarnos ahora en el casco urbano. Pronto lo abandonamos por una pista que inmediatamente se vuelve estrecha y con algunos pasos complicados entre piedras. Este tramo no es adecuado para todocaminos sin reductora. El estrecho camino va serpenteando a media ladera hasta que descendemos a la carretera que se dirige a Castil de Lences, desde allí continuamos por una estrecha carretera hasta Bárcena de Bureba, población también completamente abandonada, y a continuación seguimos por asfalto hasta el cruce con la carretera principal de Villarcayo, donde tomamos un último tramo de pista en buen estado que finalmente nos conduce hasta las cercanías de Masa, bella población en la que ponemos punto y final a este recorrido. |