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En el sur de la provincia de Albacete la comarca de Hellín cuenta con diversos vestigios de antiguas poblaciones hoy abandonadas en gran medida. Minas, casas cueva y estaciones fantasma
se irán sucediendo en este apasionante recorrido. María de la EsperanzaComo punto inicial y final de esta ruta hemos escogido la población de Hellín, segunda ciudad en importancia de la provincia de Albacete tras la capital, y centro de una extensa y variada comarca por donde transcurre este itinerario. Especialmente en su bien conservado casco antiguo Hellín ofrece al viajero un buen número de atractivos.
Desde el casco urbano de Hellín tomamos la antigua carretera de Murcia para dirigirnos al primer punto de interés de esta ruta: el Tolmo de Minateda. Después de esta obligada visita continuamos hacia el sur, paralelos a la rambla de Tobarra, a través de una zona de cultivos de secano, con algunos olivos y almendros. Debemos atravesar varias veces la vía férrea, por lo que es necesario prestar atención, ya que los trenes pasan a elevada velocidad y la visibilidad no siempre es buena. En la casilla 25 llegamos al barrio de la estación, muy cerca del casco urbano de Agramón. Desde allí seguimos en dirección sur, tomando en principio una pista señalizada hacia “Casa Isidro”. A partir de este punto nos internamos en una extensa zona apenas habitada donde se mezclan cultivos de secano con manchas de bosque bajo. Luego ascendemos ligeramente hacia la llamada “Loma de la Cañada del Toril”, pasando por varios cortijos -casas de campo aisladas- algunos deshabitados pero utilizadas como corrales. En esta zona tampoco es extraño encontrar algún rebaño de ovejas. En la casilla 32 salimos a una ancha pista principal en perfecto estado. Avanzamos por ella en dirección oeste hasta que entramos en una zona más seca, de terreno blanquecino, y giramos hacia el norte en busca del embalse de Camarillas. Tras descender hacia la vega y atravesar de nuevo la vía -esta vez por debajo de un pequeño viaducto- llegamos a la orilla del embalse, donde apreciamos un notable contraste entre el agua embalsada y el secarral que lo rodea. Comienza el asfalto en un túnel que nos conduce hasta el mismo dique de la presa, que embalsa el agua en un lugar estratégico donde el primitivo cauce del río entra en un estrecho y espectacular cañón. Luego, por carretera, continuamos hasta la sorprendente población de Las Minas, siguiendo un tramo que ofrece excelentes vistas de todo el complejo minero, con los restos de la bocas de los pozos y las escombreras de estéril.
Después de atravesar Las Minas, y poco antes de que la carretera atraviese el cauce del Segura por un estrecho puente, tomamos a la derecha una pista en buen estado que en principio continúa por el margen izquierdo del río, hasta llegar a una pequeña aldea. Desde ella avanzamos en la misma dirección. Poco más tarde giramos hacia el norte y ascendemos hasta remontar la sierra de los Donceles, e inmediatamente después descendemos hacia el valle del río Mundo.
En esta zona el río Mundo forma una fértil vega en la que se suceden huertos y cultivos de regadío, además de algunos olivos, almendros y otros frutales. Por ello el terreno está salpicado de numerosos cortijos o caseríos, algunos aún habitados, otros completamente abandonados y en ruinas y finalmente otros utilizados como corrales. Tras descender al valle giramos de nuevo hacia el oeste hasta llegar al propio cauce del Mundo. Lo atravesamos por un estrecho puente en un punto donde el agua se remansa en una pequeña presa desde la que parte un canal que suministra agua para consumo del valle. Poco después la pista de tierra se convierte en una estrecha carretera asfaltada por la que continuamos hasta la población de Isso, para salir a la carretera principal que nos conduce de nuevo hasta Hellín, donde ponemos punto y final a este recorrido. |