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Siguiendo los pasos del bandolero Francisco Gómez, el famoso "Pernales", hemos definido un largo recorrido en dirección norte que nos conducirá desde la hoya de Baza, en la provincia de Granada, hasta la localidad de Alcaraz, ya en la llanura manchega, atravesando una de las zonas naturales más extensas y mejor conservadas de la península.Comenzamos este recorrido en la localidad granadina de Huéscar partiendo hacia el norte por asfalto, en dirección a la localidad de Santiago de la Espada. La solitaria carretera va poco a poco dejando atrás la depresión de baza, de aspecto reseco y semidesértico, y de frente observamos el macizo de la sierra de Segura por el que pronto nos internamos. En la casilla 4 dejamos la carretera para tomar a nuestra izquierda una pista que en un principio se encuentra flanqueada de cipreses, e inmediatamente vadea un pequeño arroyo. Tras pasar junto a un pequeño cortijo la pista comienza a ascender suavemente, hasta que en la casilla 7 giramos a la derecha, momento a partir del cual la pista sube de forma vertiginosa, y está, además, en algunos puntos muy rota. Poco antes de remontar hay unas extensas vistas de toda la comarca que queda a nuestros pies. Estamos a más de 1.800 m de altura y la pista pasa entre dos curiosas moles rocosas antes de internarnos en una zona, a partir de la casilla 8, en la que el camino se encuentra muy roto, con profundas roderas que pueden dejar atrapado nuestro 4x4. Salvado este escollo en la casilla 10 encontramos una nueva dificultad, una bajada muy rota, que hace recomendable el uso de la reductora. Pronto llegamos a un pequeño cortijo semirruinoso, y a partir de este punto la pista mejora, continuando hasta que el paisaje pelado que nos ha acompañado deja paso a los primeros pinos laricios o negrales, con algunos ejemplares ciertamente espectaculares. En la casilla 15 salimos al cauce de un arroyo, por el que la pista continúa paralela, hasta que en la 16 nos incorporamos a una pista principal, por la que si girásemos a la izquierda nos internaríamos en el parque de Cazorla, en un largo recorrido de pista que podría conducirnos hasta la Iruela. Pero este no es nuestro objetivo en esta ocasión, por lo que giramos a la derecha y muy pronto nos situamos a las puertas de la pequeña aldea del Caserío de Don Domingo, donde vemos el asfalto, aunque no llegamos a pisarlo porque antes giramos a la izquierda en dirección al nacimiento del Segura. Un largo tramo de pista, en buen estado en su mayor parte salvo a partir de la casilla 18, nos conduce hasta el nacimiento del Segura, una poza que habitualmente solía ser espectacular, pero actualmente se presenta preocupantemente seca. En este punto retomamos el asfalto, saliendo hasta la carretera principal por la que poco después pasamos la localidad de Pontones, encajonada entre rocas, hasta que en la casilla 24 retomamos un nuevo tramo de pista que nos va a conducir hasta el valle del río Madera. En este nuevo tramo la pista es bastante lenta en general, y atraviesa un pinar que deja algunos prados entre los pinos. Muy pronto pasamos junto a una gran casa forestal abandonada, continuando hasta la casilla 29, en la que iniciamos el vertiginoso descenso, pasando junto a un cortijo, en este caso habitado, y descendiendo hasta un arroyo junto a cuyo cauce continuamos hasta encontrar el asfalto, justo junto al puente que atraviesa el río Madera. Inmediatamente cogemos una estrecha pista asfaltada que continúa hacia el norte pasando junto a varias aldeas como Los Anchos, o Prado Maguillo, donde comienza la pista que se interna otra vez en el pinar. Una interminable extensión de bosques nos acompaña en este tramo, en el que pasamos junto a algunos caseríos o cortijos, algunos también abandonados. En la casilla 45 reencontramos el asfalto, y muy cerca un cruce en el que continuaremos hacia el norte, en dirección hacia Siles, por una estrecha carretera que es poco más que una pista asfaltada, hasta que en la casilla 47 llegamos a la entrada de una Residencia de Tiempo Libre, por la que entramos para inmediatamente dejar el asfalto y tomar un estrecha pista que discurre entre profundos cortados y valles, subiendo y bajando siempre a media ladera durante varios kilómetros, para finalmente salir a una pista principal en la casilla 50, pista por la que seguimos hasta encontrar un mirador desde el que ya se divisa el valle en el que se asienta la población de Siles, a la que accedemos muy pronto. Siles es la única localidad importante que nos encontramos a lo largo de este recorrido, y en la que disponemos de algunos servicios. También es la última población de la provincia de Jaén, continuando desde aquí por carretera para internarnos ya en tierras de la provincia de Albacete, y por tanto dejando atrás Andalucía para entrar en Castilla - La Mancha. Tras unos kilómetros giramos a la izquierda en dirección al puerto del Bellotar, y tras remontar el puerto tomamos a la derecha una pista (casilla 57), que se interna en plena sierra de Alcaraz, concretamente rodeando el llamado pico de la Sarga, de casi 1.800 m. de altitud. Aquí de nuevo un frondoso pinar, en el que no es extraño toparse con algún corzo o rebeco, nos acompaña a medida que vamos descendiendo hasta el valle del río de la Mesta, donde cambia el paisaje para entrar en una zona con algunos cultivos y vegetación de ribera, y donde encontramos también algunos cortijos dispersos pertenecientes a la aldea de La Sierra, construcciones muchas de ellas deshabitadas y abandonadas. Precisamente en la casilla 64 salimos a una pista asfaltada que es la que da servicio a esta aldea, pero inmediatamente desaparece el asfalto y continuamos por una pista en buen estado que se dirige hacia la carretera CM-412, por la que avanzamos hasta pasar el cruce que se dirige a la aldea de Zapateros, poco antes de afrontar nuestro último tramo de pista. Este último tramo figura en muchos mapas como una carretera, pero en realidad es una pista ancha que asciende hacia la población de Vianos, desde la cual, ya por asfalto descendemos a la histórica villa de Alcaraz, donde ponemos punto y final a este largo recorrido. Por Francisco Díaz |