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[ETAPA XV] CANADÁ. TRAS LOS PASOS DE JACK LONDONEl silencio blanco
En sus novelas Jack London ya escribió suficientemente sobre el silencio blanco del Gran Norte, donde sobrevivir lo es todo y la muerte nunca anda lejos. Y aunque esto no deja de ser cierto, tampoco quiere decir que todo el mundo viva en igloos y que haya que ser explorador para descubrir esta parte del mundo. Estamos en el siglo XXI y las cosas han cambiado. Conclusión: viajar a Yukon en invierno es factible. Eso sí, debemos respetar ciertas reglas básicas en esta época. Nuestra primera precaución, es proveernos de unas buenas botas de nieve capaces de soportar temperaturas árticas, buenos guantes, ropa interior especializada y, por su puesto, de un gran gorro, ya que el 70 % del calor del cuerpo se pierde por la cabeza. Lo ideal es un gorro de piel de castor. La segunda regla es no transpirar. De hecho, si hacemos deporte o trabajamos al aire libre estando muy abrigados, podemos transpirar incluso a –40ºC. Lo malo viene en el momento de parar, ya que la transpiración, al congelarse, puede provocar la muerte por frío... De hecho la traspiración es el enemigo número uno del hombre del Gran Norte. La solución: vestirnos en capas para poder desvestirnos de manera progresiva y así mantener nuestro cuerpo a temperatura constante. Otro principio básico: jamás debemos tocar metal con las manos desnudas. Corremos el riesgo de arrancarnos la piel, que se pega al metal.
Los aparatos dejan de funcionar
En el frío del Gran Norte, además de proteger el cuerpo, hemos de cuidar la mecánica. De hecho, a partir de –35 grados ningún motor funciona normalmente: el aceite se congela, el líquido refrigerante también, la batería se descarga... Debemos estar atentos porque si el coche se avería por no haber tenido el frío en cuenta nuestras vidas corren peligro. A ciertas temperaturas, tenemos que instalar un calentador del bloque del motor y un calentador para el aceite eléctrico. Es suficiente con enchufarlos durante la noche, cuando el vehículo está parado. También es recomendable una cobertura eléctrica para la batería. Si no tenemos acceso a la electricidad, nuestra única opción es dejar el motor encendido toda la noche: el coste en gasolina es alto, pero el sistema funciona muy bien. Y si nos vemos obligados a hacer arreglos en el vehículo, mejor en un garaje que tenga calefacción, no sólo para no congelarnos, sino para poder manipular las piezas de metal o de caucho que, cuando están muy frías, se rompen fácilmente.
Aprendices de buscadores de oro
Quien haya soñado alguna vez en convertirse en buscador de oro, ¡Todavía está a tiempo! Algunos aún lo hacen. Suben hasta el Gran Norte y prueban suerte. La condiciones materiales han cambiado, pero el espíritu está siempre ahí. En Dawson City existen todavía varios centenares de buscadores de oro profesionales, y sigue siendo posible reservar una concesión a través de la oficina oficial de minas que se encuentra en el centro de la pequeña ciudad. Por 10 dólares se puede obtener el derecho de buscar durante un año. Quien desee, simplemente, probar suerte para divertirse, un sólo consejo: que sea en verano, ya que en invierno está todo congelado y es imposible prosperar. En este sentido, las agencias de viajes nos pueden proporcionar información y ayuda acercándonos a los lugares indicados.
Releer a Jack London
Muchos de nosotros hemos leído “Colmillo Blanco” o “La llamada del bosque” cuando éramos niños. Pero contrariamente a la idea que solemos tener sobre los libros de Jack London, para nada están destinados a los niños. Son, a menudo, muy duros, y sobre todo, tienden a alejar a los más jóvenes. Pero son apasionantes, y vale la pena redescubrirlos, en particular sus escritos sobre la terrible confrontación entre los indios y los blancos “ Los niños del frío”. |