La última semana de julio tuvo lugar en Miami la presentación oficial del nuevo Ford Explorer. Un vehículo que cambia radicalmente con respecto a su antecesor, ya que pasa de ser un todoterreno con sus marchas reductoras a convertirse en un todocamino.
Este modelo se incluye dentro de la nueva política de Ford de incluir modelos cada vez más eficientes y menos contaminantes. El nuevo Explorer es un todocamino que por cierto parece ser bastante eficiente, y no sólo por su aspecto, más SUV y más moderno. Según los responsables de Ford el consumo se reduce en más de un 20% con respecto a la anterior generación a igualdad de motor.
Lo que más llama la atención del nuevo vehículo no es sólo su motorización, un eficiente V6 de 290 caballos, sino también los sistemas de tracción. Por supuesto, dispone de tracción 4x4, pero la diferencia es que ya no lleva marchas reductoras. En su lugar, y para evitar este complejo y caro sistema, incluye un equipamiento electrónico parecido al Terrain Response de Land Rover.
Este sistema permite seleccionar hasta cuatro modos diferentes de conducción en función del tipo de terreno por el que se circula, arena, barro, hielo o normal. Además, y también nuevo en este emblemático modelo americano, ahora ofrece control de descenso que se activa mediante un pulsador en el centro de la rueda de selección del tipo de terreno.
Sin embargo, la principal novedad llegará el año que viene, cuando se lance una versión con motor de 4 cilindros. Se trata de un 2.0 litros de cilindrada, con turbo e inyección directa de gasolina que porporciona una potencia de 237 caballos. En este caso la reducción de consumo con respecto al actual V6 es de más de un 35%.
En principio, este nuevo modelo de Ford no se va a vender en los mercados europeos, y tampoco en España. En nuestro mercado el fenómeno Kuga ya permite a la marca del óvalo tener un coche líder del mercado en el segmento del todocamino, con la ayuda de Nissan y su modelo Qashqai “apuntado” como un turismo normal.