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Estas En: Secciones 4x4 | Viajes de Aventura | Aventura 4x4 | Publicado el: 26/02/2009 Preparar para imprimir Enviar por correo

Corona del Inca y volcán Bonete


Corona del Inca y el Volcán Bonete fueron el epicentro de un proyecto que pretendía marcar tres récord Guinness: el de buceo en altura, la navegación y la ascensión en 4x4 más alta del mundo. Gustavo M. Hartingh “el Colo” 4x4 Café - Argentina. La Reserva Provincial Laguna Brava y un antiguo camino de arreo de ganado a Chile sirvieron como fondo a esta espectacular travesía sólo apta para aventureros y amantes del 4x4. El alma mater de Incacrown Fase-2, y uno de sus organizadores, era el especialista en 4x4 Gustavo M. Hartingh.

La introducción

Llegar después de un duro enlace de casi 1500 kilómetros desde la riojana localidad de Vinchina me provocaba esa particular sensación de flotar producto de la sobre-estimulación acumulada después de una noche conduciendo. Estaba demasiado excitado para dormir, y como el piloto de un avión que pide “pista” me preparé un café y reflexioné, tal vez con la inconsciente voluntad de prolongar al menos unos minutos más esa espiritual y fantástica convivencia con la montaña y esos desafíos que me había tocado vivir en la última semana. Afortunado el que tiene la suerte de plantearse un desafío y poder materializarlo, daba cuenta con el propio ejemplo que los retos y los proyectos son el combustible que hace que uno siga sintiéndose vivo. Al mismo tiempo me alegraba pensar que aún en nuestra alicaída economía, una persona sin recursos materiales propios suficientes puede interesar con sus proyectos a empresas como Toyota, Gillette, Petrobras y La Nación para que faciliten los vehículos, dinero, combustible y la difusión necesarias para cumplir un sueño que en última instancia, sólo precisa de una voluntad férrea para su materialización. Me preguntaba a su vez si realmente existe el “espíritu 4x4”: la respuesta afirmativa no tardó en llegar; la experiencia de querer subir lo más alto posible en un enorme cerro como el Bonete (6.759 msnm –metros sobre el nivel del mar-), puso a prueba esos fuertes lazos de camaradería que se demostraban con cada adversidad del trazado y que se tradujeron en las incondicionales muestras de apoyo mutuo entre los miembros del equipo.

Los preparativos

El permanente revoloteo del cámara sobre el atareado grupo, no hacía más que recordarnos que ésta no sería una expedición más. La cuidada planificación logística para más de una docena de integrantes y una semana de permanencia en un lugar tan remoto de la cordillera que ni siquiera figura en los mapas, junto a la complejidad de los desafíos propuestos y el importante apoyo material de algunas empresas, causaban el efecto justo para que cada uno de los integrantes sintiera que lo suyo era una aventura cristalizada en documental de la Discovery Channel.
Las cajas de dos de las pick ups apenas alcanzaron para transportar el voluminoso equipo de buceo y la cámara hiperbárica que el médico de la expedición había previsto como imprescindible elemento de seguridad para la arriesgada inmersión de altura.
Los integrantes del “grupo 4x4” seguían más interesados en tratar de distinguir los indispensables tubos de oxígeno medicinal entre los numerosos tanques de aire comprimido, que en la preparación misma de los vehículos, ya que todas las Hilux-turbo eran km 0. Así las cosas, la rutinaria inspección de fluidos y mecánica se tornaba en redundante ya de por sí.
Un capítulo aparte mereció la estiba de alimentos en un multicolor número de contenedores plásticos, dispuestos y rotulados según el programa de días/menú que había sido cuidadosamente planificado de antemano y que presumíamos evitaría descargas innecesarias de nuestro “vehículo-almacén”. Los 600 litros en bidones para combustible competían por el espacio con un sinfín de packs de agua mineral previstos para tan larga permanencia alejados de toda posibilidad de reabastecimiento.
Colocados los últimos adhesivos, la caravana de cinco vehículos partió cerca de las 4.00 AM. en dirección a la riojana localidad de Vinchina, a una distancia de 1500 km de la Capital Federal.

Turismo y aclimatación

Una confortable noche de hotel borró casi como por arte magia las 17 horas de conducción del día anterior. La presentación del programa a las autoridades de Gendarmería y Policía de Vinchina agregó la dosis justa de tranquilidad exactamente al mismo tiempo que nuestro teléfono por satélite pasaba a formar parte de sus agendas.
El encuentro con Hernán, el geólogo enviado especialmente por la Dirección de Minería de La Rioja, sería inestimable para revelarnos los secretos de la multicolor paleta de la Reserva Provincial Laguna Brava. Aportó, además, valiosas cartas topográficas en escala adecuada y muy propias a su área de trabajo. El Toyota SW4 del organismo se sumó así como sexto vehículo de la caravana.
El Balcón de Vinchina y las Estrellas Diaguitas fueron paradas obligadas antes de entrar en la Quebrada del río La Troya. Los misterios de la pirámide y la búsqueda de las huellas fósiles se convirtieron en la principal diversión matinal. Un rápido almuerzo en el refugio “El Peñón” trajo inevitablemente a colación el papel que desempeñó este importante sitio histórico tan sólo tres semanas antes, cuando con ocasión de nuestro viaje preliminar cumplió impecablemente la función para la cual había sido creado 130 años antes, salvándonos de una furiosa tormenta de viento blanco. Una corta caminata en la zona de los géiseres de Laguna Brava a 4300 m encendió las primeras señales de alarma que indicaban el fin de los paseos. El temido Mal de Altura y sus síntomas serían de ahora en adelante una temida compañía.

Por ahí tenemos que bajar...?

El programa era sencillo: había que aumentar gradualmente las horas de permanencia en altura. Nuestro segundo día nos llevó al borde del cráter de Corona del Inca, y con poco más de dos horas sobre los 5.500 m, la sola visión del desafío que supondría bajar 200 kg de equipamiento por el borde del cráter, hizo que se frunciera más de un ceño. Las matemáticas para el cálculo de pendientes y ángulos luchaban contra el dolor de cabeza de los integrantes. El grupo 4x4 decidió que había llegado el momento de bajar todo lo posible dos pick ups; un audaz intento que nos llevó a buscar el espacio más adecuado. El apoyo de los buzos fue inmediato, y la desconfianza de los pilotos, también. De los 1.500 m sólo fue posible hacer 500. El drenaje a la laguna se cerró en un chorrillo congelado en donde los penitentes dijeron: ¡Hasta aquí! Remontar el lecho congelado no fue tarea fácil, pero 1/3 era mejor que nada. Era hora de volver a la base y replantear la estrategia. El silencio y la preocupación general durante la cena obligaron a proponer un “día pila” o de descanso, la caminata de unos cuantos metros cuesta abajo y sin equipos sembró demasiadas dudas como para intentar algo día siguiente, así que recargaríamos pilas para intentarlo en la jornada posterior.

El Volcancito

No faltan alternativas para pasear y aclimatarse a la región, así que decidimos visitar esta maravilla geológica a poco más de 20 km de nuestra base. La ruta internacional en construcción por el Paso de Pircas Negras, que comienza en la localidad de Vinchina y que quiere unir a ésta con la chilena Copiapó, facilitó en gran medida nuestro avance. Una disparatada sesión de canoa y buceo en las frías aguas, generó la distensión que se buscaba. En cuanto retornamos al obrador el trineo para bajar los equipos por la canaleta congelada comenzó a hacerse realidad. Mientras el equipo de buceo se dedicaba a tareas metalúrgicas, los del equipo 4x4 decidíamos como atacar nuestro principal objetivo de viaje. Un trabajo de división en cuadrantes sobre la cartografía cerró la planificación de los próximos cuatro días de intentos para ganar altura con las 4x4. Esa tarde le tocó a la cumbre secundaria de 5.710 m y su hermoso mirador sobre el Campo de los Burritos Muertos. Llegar a una apacheta cercana a la cumbre, abrir la puerta de la camioneta y sacar de entre las piedras el sentido homenaje de un andinista a su padre fallecido, aumentaba notablemente el grado de confianza y la esperanza de poder concretar en este viaje los esperados 6.000 m para el registro Guinness.

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